Con tan solo una semana de diferencia volvimos a entrar en Sima Aire con algunos compañeros que no la conocían para continuar con los trabajos hasta -200 metros. Salimos de nuevo a las 7 de la mañana y en esta ocasión desayunamos en la venta Manuel en Cuevas del becerro, abre solo de lunes a viernes pero es el mejor y más barato desayuno del viaje. De allí directamente al aparcamiento de los pilones donde de nuevo nos respetó la sierra para repartir el material y en una hora sin apenas calor llegamos a la boca, donde ya sí agradecimos el chorro de aire que la boca expulsaba. Nos cambiamos rápido y sin más que dos petates bajamos a -140 m, donde de nuevo organizamos petates y comenzamos el penoso paso del meandro de 200. Es cierto que la primera parte ha sido ensanchado algo ya, pero no deja de ser el paso más duro de bajada al vivac. Una vez en -200 comenzamos a plantear los trabajos que consistían en portear diverso material de vivac e instalación a la base del pozo y cambiar toda la cuerda de este desde cabecera. Una vez revisada la instalación que no tocamos, comencé a sustituir la cuerda respetando el modelo de la instalación anterior mientras Alba bajaba a pie de pozo para dejar allí el petate con el material de vivac e instalación y algunos restos de cuerda que fuimos encontrando y que bajamos para su uso en cotas inferiores, mientras que me asistía para saber si había cuerda suficiente o no. Terminada la operación Alba dispuso todo el material en una zona apartada pero visible y seca y comenzamos el regreso al vivac de  -140 metros donde una vez descansados e hidratados emprendimos la subida. En este punto descubrimos que habíamos estado a -200 y la bandera se había quedado en el vivac, con lo que en las fotos falta la bandera porteada y nunca usada, una pena. En esta ocasión salimos algo más tarde, a las 20:00 horas y lo agradecimos porque el infierno de calor también se dejó sentir en la sierra y nada más poner un pie fuera de la cueva estábamos deseando regresar al frescor de Aire, que soplaba con la diferencia de temperatura de forma más intensa que en la mañana. La cuesta de regreso, conocido como el último pozo se nos hizo así algo más llevadero a estas horas y llegamos al aparcamiento justo al caer el sol sin necesidad de encender los frontales. Tras llegar al coche comenzamos el regreso esperando encontrar algún sitio donde hidratarnos un poco y reponer energía, y todo estaba cerrado, aunque conseguimos llegar a tiempo a la gasolinera de Ardales donde nos atendieron como los últimos clientes del día y nos sirvieron unas cervezas que acompañadas de frutos secos y patatas nos parecieron una delicia. De allí a casita, donde llegamos cerca de la 01:00 de la madrugada.