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LA CUEVA DE RANCHO CAPOTE HATO – MAYOR (REPUBLICA DOMINICANA)

Sobre cuevas Viernes, 06 Mayo 2011 07:15

Hace apenas seis meses y a través de éste mismo conducto, pude compartir con vosotros la experiencia vivida al realizar la travesía por el sistema cavernario de Río Secreto, que como recordaremos se encontraba en la mejicana península del Yucatán.

Rancho Capote 2011 1

Pues bien, retornando a la materia, quisiera de nuevo compartir con los compañeros, lo acaecido (espeleológicamente hablando) durante los pasados días de la Semana Santa del presente año de 2011 y todo ello por tierras del ultramar dominicano.

Cuando me situaba de camino a la vecina Hahití, me informaron de que en la provincia de Hato Mayor se ubicaba una de las mayores cavernas de la república, tanto por su volumen como por su recorrido, de manera, que como no podía ser de otra forma, rápidamente contacté con una empresa de turismo activo la cual eficientemente me facilitó el concurso de dos guías locales para adentrarnos en la cavidad conocida como cueva de Rancho Capote.

La espelunca tiene hasta la fecha explorados fehacientemente 8 kilómetros y se le conocen además de la surgencia de salida, diversas bocas de entrada siendo todas las conocidas hasta ahora pozos-sima de acceso, aunque, a mi modesto entender y por lo que pude apreciar en el foro son descensos desde el techo de la cavidad con una media de 20 a 25 metros de volado.

Para acceder a la sima-cueva en primer lugar y tras abandonar la carretera nacional de Hato Mayor, nos adentramos durante varios kilómetros por una pista forestal valiéndonos de vehículos a motor hasta un punto no practicable para dichos transportes, en éste sitio, los guías tienen instalado un pequeño bohío-caseta de madera donde se encuentra el material y equipo a utilizar, sostener, que me produjo confianza el hecho de que todos los arneses, cascos, equipo luminotécnico, mosquetones etc… eran de la firma Petzl, a excepción del mono que era ordinario y que según mi parecer debiera ir provisto de mangas y no sin ellas como lo suministran.

Preparados ya con el equipo personal y material accesorio para proceder al ataque de la cavidad comienza la aproximación a la misma y, cual fue mi sorpresa, cuando observo que ésta la iniciamos a caballo, prima facie, pensé que se trataba de una cuestión pintoresca, sin embargo, nada mas lejos de la realidad, ya que apenas llevábamos unos minutos cabalgados cuando atravesamos el cauce de un río cuyas aguas llegaban a la mitad del cuerpo del equino y, recuerdo, que sobrepasaban ampliamente la altura de los estribos, además de sortear ulteriormente varios arroyos, es decir, que no hubiera sido muy de recibo nada mas comenzar la aproximación cruzar un río a nado, por lo que la idea de la cabalgadura no es nada desdeñable, a mayor abundamiento, durante los 40 minutos que dura este tramo sobre tracción animal además de sortear los mencionados cauces hemos de adentrarnos por la manigua a través de una densa foresta de palmas reales, árboles de cacao, altas matas de café etc…lo que unido al intenso calor ni que decir tiene que hace preferible a todas luces la idea del transporte animal a la de la andadura humana. Finalizado el tramo ya referido se llega a un pequeño altiplano donde hay que desmontar ya que, el resto de los 45 minutos que quedan hasta la boca de la sima han de hacerse a pie, toda vez, que el camino torna en una empinada cuesta prácticamente todo el tiempo de roca desnuda caliza y durante un buen tramo la calcárea se encuentra muy pulida por la acción del agua, lo que hubiera impedido el agarre idóneo de las herraduras, finalmente, llegamos ya a una pequeña dolina -naturalmente empapados en sudor- y tras hidratarnos un poco bebiendo agua, se observa que en uno de los laterales de la mencionada depresión se abre una boca de pequeñas dimensiones de forma triangular que constituye la entrada a la sima-cueva, en concreto, estamos ante una vertical de unos 20 metros de caída. La cabecera exterior del pozo se encuentra instalada permanentemente mediante dos chapas plegadas en diagonal marca Petzl M-10 además de un contranclaje de seguridad provisto de dos medianas cadenas de acero entrelazadas por maillones a su vez de acero del nº 6, la cuerda para el descenso se instala en el momento siendo una estática de 10,5 mm. y el descendedor usado un mosquetón clásico de 8.

Comenzamos la travesía pues con la bajada del pozo de 20 metros que, siendo fieles a la verdad, presenta unas características muy plásticas ya que por la boca penetra un intenso, luminoso y rectilíneo haz de luz solar que llega hasta la base del pozo, por lo que durante el rápel se observa la figura del espeleólogo descendiendo a contraluz. Situados ya en la base de la vertical y tras recoger la cuerda, comenzamos la travesía bajando por un caos de bloques y la misma nos ocupará 1 hora y 45 minutos aproximadamente hasta la salida. Al terminar los bloques y continuando por unos pasillos en sentido descendente inmediatamente llegamos ya a una bifurcación de respetables dimensiones, a nuestra espalda aparece una galería de gran tamaño que tiene un recorrido longitudinal directo de 7 kilómetros terminando la misma en un lago, con buen criterio a mi entender, los guías declinaron la posibilidad de recorrer dicha galería pues ello hubiera supuesto realizar 14 km. entre ida y vuelta y ello, no hubiera sido posible en una sola jornada -aun menos considerando a la hora que empezamos la travesía- de manera, que optamos por tomar la galería que se abría a nuestro frente. Tras recorrer diversas zonas con el piso prácticamente de barro a veces subiendo y en otras ocasiones bajando, alternativamente fuimos entrando en una pluralidad de salas la mayoría de ellas en estado semi-fosil. Es en esta parte de la cavidad donde se observan las formaciones con espeleotemas mejor definidos, algunas de las salas de grandes dimensiones albergan columnas gigantes, grandes coladas, multitud de microgours, fictulosas, organos etc… y en los laterales de algunas de ellas pudimos observar fósiles de conchas marinas y en un momento posterior lo que a mi modesto parecer eran fósiles de belemnites. Seguidamente comenzamos a recorrer galerías prácticamente en sentido descendente que nos condujeron hasta una serie de marmitas inundadas y, es aquí, el único punto de la travesía en el que hubo que prestar una mayor atención a la seguridad, puesto que una de las marmitas se encontraba sifonada, por lo que hubo que realizar una muy breve inmersión a pulmón para pasar al otro lado, mencionar que como quiera que un guía se encontraba esperando inmediatamente tras realizar el paso sumergido, la materia no representaba el mas mínimo riesgo. Tras las marmitas se pasa a una serie de galerías que se recorren con el agua hasta medio cuerpo y, súbitamente, ya se escucha el sonido importante de un cauce de aguas corrientes, es decir, que conectamos de inmediato con una gran galería que procedía de la poligonal central de la cavidad y que trae consigo el cauce del denominado río Almirante -en honor al almirante Colón- que por cierto es el único río de la zona que tiene un nombre castellano y no aborigen. En este punto de unión conectamos pues con una gran galería repleta de cantos rodados y con un curso acuífero en constante movimiento que no nos abandonaría ya hasta la salida. Los estratos de la roca alcanzan en este paraje una inclinación del 10% y en unos de los giros de la galería observamos otro gran haz de luz a lo lejos que proviene del techo, no es otra cosa que otro pozo de entrada a la cavidad, toda ésta zona tiene unas dimensiones de entre 70 metros de ancho por 25 de alto.

Sobre la fauna manifestar que observamos en los 200 mts. previos a la salida cangrejos de río en el cauce, así como cangrejos comunes del tamaño de una nécora y en las bóvedas una nutrida colonia de murciélagos, pasado pues el tramo antes mencionado ya pudimos observar la boca de la surgencia-salida de la cavidad rodeada de una frondosa vegetación y lianas que colgaban desde su techo, donde el río Almirante ya comienza su andadura hacia el exterior.

Como comentario final sobre la cavidad quisiera realizar una mención especial a los petroglifos que se encuentran cerca de la salida, los mismos fueron realizados por los indios Taínos en el periodo precolombino de los que pudimos observar hasta cuatro de ellos, presentan como particularidad que aprovecharon los salientes de las rocas para realizar en las mismas hendiduras de formas circulares que representan las concavidades de los ojos, luego pulieron la nariz y finalmente el mentón y la boca, lo que les confiere a estos petroglifos un significado a mi entender muy instructivo. Por ultimo, no quisiera cerrar estas letras sin realizar unas conclusiones para valorar dos aspectos importantes de la relatada experiencia, a saber: a) en primer lugar la capacidad, buen hacer y competencia de los guías que me asistieron en la travesía -similar a lo que aquí sería un TD-1 en espeleología- ya que considerando los medios y posibilidades de los compañeros dominicanos es de reconocer su valía e interés por su actividad deportiva y; b) poner en valor muy positivamente el estado natural, limpio, intacto y absolutamente puro en que se encuentra la cueva de su razón, algo que hoy en día se echa de menos en muchas cavidades . Adjunto unas instantáneas para ilustrar lo antes expuesto.

Rancho Capote 2011 2

 

Rancho Capote 2011 3

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