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La cara más salvaje del Sistema Villaluenga-La Raja-Alta Ruta ante nuestros ojos

Sobre cuevas Martes, 21 Diciembre 2010 08:18

Desde la primera vez, hace ya bastantes años, que presencie la rapidez y violencia con la que carga el agua en el cañón de Villaluenga, me vinieron dos cosas a mi mente: La primera fue “joder… esto te pilla ahí abajo y eres espeleólogo muerto” La cara mas salvaje del Sistema Villaluenga-La Rajae inmediatamente la segunda “Tiene que ser impresionante verlo…”. Esta idea ha estado ahí cada vez que hemos entrado y descendido por sus pozos, salas, estrecheces y sifones. Una idea que ha dado lugar a no pocas conversaciones llenas de hipótesis.


Cuando conseguimos cumplir un sueño o lograr una meta que tiempo atrás lo considerabas imposible se crea uno de esos momentos que se quedan retenidos en un lugar de tu interior donde se quedarán alojados para siempre… Esto precisamente es lo que Pepe Merino y Berni Orihuela pudieron vivir en la jornada de exploración del 19 de diciembre de 2010.

Tras una semana bastante lluviosa, el cielo amaneció encapotado y mientras nos acercábamos a Villaluenga aparece una niebla que nos acompañó toda la jornada.
Ya en Villaluenga nos acercamos al cañón, comenzamos a oír el ruido producido por la columna de agua que se sumerge sin control en la sima. Envueltos en la niebla nos adentramos en el cañón sorteando el curso del agua. La idea es adentrarnos en el Sistema por la Sima Alta Ruta para comprobar a que sectores podemos acceder y cuales se cierran por el agua. Sabemos que la entrada por la Sima de Villaluenga es inviable y que por la Sima La Raja solo nos permite llegar a la gatera “Chocolate y yo Churro” pero… ¿y por la Sima Alta Ruta?...

 


Nos sumergimos en el interior de esta imprevisible cavidad localizando numerosos aportes conforme nos adentrábamos. En un tramo de la galería de la Chorra comenzamos a oír el sonido del agua que circulaba paralela a esta. Decidimos quitar unos bloques localizados en la zona de las incógnitas accediendo a un nuevo sector de estrechas galerías por las que corre el agua. El trabajo se complica ya que además de ser una zona muy estrecha el agua nos cala por completo y tememos que el taladro se dañe. Decidimos dejarlo para próximas entradas y continuar avanzando… el objetivo ahora es acercarnos lo más posible a la Sala de Villaluenga.


Avanzamos por las laberínticas galerías evitando aquellas inundadas hasta que llegamos al pozo que nos da acceso a la gran Sala de Villaluenga, el pozo del Pantaleón.
Para llegar a la cabecera de este pozo es necesario pasar por una zona algo más estrecha. El fuerte viento lleno de partículas de agua que ascendía a gran velocidad nos hizo presagiar la bestia que guarda el Sistema en su interior y que nos aguardaba a tan solo unos 40mts. por debajo nuestra.


Comenzamos el descenso y lo que parecía el sonido de un tractor desde fuera se convirtió en un gran rugido que aumentaba progresivamente mientras descendíamos hacía la oscuridad de las profundidades que tantas veces hemos bajado y que en estos momentos se nos presentaba como una total desconocida.


Es muy posible, por el gran estruendo del agua, que no podamos llegar a la base del pozo y que este se encuentre inundado. Llegamos al último fraccionamiento y nos encontramos la cuerda tensa como un cable. El agua la había atrapado y la arrastraba hacia el interior del caos de bloques. Desde aquí iluminamos el suelo y vemos que es posible llegar hasta abajo! Tiramos fuerte de la cuerda hasta lograr, no sin esfuerzo, arrancarla de las fauces del agua


Rodeados por un ensordecedor ruido capaz de sobrecoger a cualquiera tocamos suelo… nuestros ojos son testigos de un gran espectáculo de la naturaleza desconocida hasta el momento… La sala se ha convertido en un paraje lleno de cascadas de espuma blanca y rápidos que desaparecen en el caos de bloques en forma de remolinos y rápidos… al fondo de nosotros lo mas impresionante… una gigantesca cascada de cerca de 20mts y de varios mts. de caudal proveniente del gran pozo vierte sus aguas violentamente sobre la sala.


A gritos y señas decidimos avanzar por la sala con extremo cuidado ya que el margen de error en algunos puntos es cero e intentar llegar hasta la cascada. Ascendemos por la sala y conseguimos llegar hasta la base de la gran cascada. La potencia de la misma es indescriptible y el acercarnos a ella se hace aún más complicado debido al fuerte viento que produce al chocar contra el suelo.


La gran nube de agua en suspensión nos impide ver más allá de la cascada. Nos deleitamos con la majestuosidad del paraje intentando llegar a diferentes puntos de la sala. Volvemos a la zona del caos de bloques para intentar ver su interior desde la zona más alta del caos… impresionante ver como aquella cantidad de agua se pierde entre aquellas rocas. Encontramos un acceso y con la misma cuerda del pozo del Pantaleón descendemos por él un par de metros. Aquí, el agua toma una velocidad aún mas endiablada… un desliz y salimos por Ubrique… a partir de aquí la presión del agua satura todo el caos de bloques.


De nuevo en la sala, llegamos a la conclusión de que el peligro potencial de aquello, en el punto donde nos encontramos, no es el aumento del caudal del agua sino la saturación de los sifones y las galerías inferiores. Esto haría subir los niveles rápidamente convirtiéndose todo el caos de bloques en un remolino que haría inaccesible el poder llegar a la cuerda del Pantaleón.
Maravillados con todo aquello decidimos volver abandonando aquella turbina de viento y ruido mientras ascendemos con los bloqueadores


Antes de dirigirnos hacia la salida nos adentramos para intentar acceder a la Sala Salvador Jiménez… allí nos esperaba otro espectáculo ya que aquella gran sala se convierte en una ducha casi en toda su extensión. Gracias a esto, localizamos nuevas incógnitas que tendremos que explorar cuando se retiren las aguas. Con esto nos marchamos hacía la salida. Fuera solo somos capaces de interpretar lo vivido con un abrazo.


…Hoy no hemos caminado por galerías vírgenes ni descubierto nuevos caminos, pero hemos sido los primeros espectadores que han conocido la otra cara del Sistema… su lado más salvaje y desconocido. Un privilegio que guardaremos en nuestro interior y que ya forma parte de nosotros.
un saludo altaruteño,
Berni

 

 

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