Trabajos de exploración Sima del Nevero (TO-39) Mayo 2017

Álvaro Mateos Tores Salidas de grupo Viernes, 02 Junio 2017 10:31

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Porteo de material para vivac T39 JUL2016 3

ACTIVIDAD: Sima del Nevero (TO-39).

FECHA: 12 al 14/05/2017.

LUGAR: Tolox, Málaga.

PARTICIPANTES: Antonio de la Rubia, José Antonio Romero y Álvaro Mateos.

OBJETIVO: Exploración de la vía fósil.,

 

MEMORIA:

Una vez más se nos queda cojo el equipo previsto a pocos días de la actividad. Necesitábamos ser 4 para hacer más razonable el porteo y más cómoda la topografía. Nos quedamos 3, que no está mal por seguridad, pero más peso y trabajo a repartir. Las cuentas son 4 petates...

Para no perder nada de tiempo y ante la duda de lo que podíamos encontrar, quedamos a las 15:30 en Fuente de Piedra, donde Antonio y Romero me recogerían para ir hacia Ronda. Como no les había dado tiempo a comer, tuvimos que hacer un pequeño receso para comer en el bar del ganador del primer Pekín Express. Allí Antonio, que conoce a todo el mundo, se echó unas risas con el dueño, pero éste no se marcó el detalle de invitarnos a nada... De ahí a Pilones sin parar. El tiempo amenazaba lluvia, pero y qué. En el descenso había mucho caudal y se hacían necesarias algunas posturas raras raras para no empaparse. Habíamos conseguido meterlo todo en 3 petates reduciendo y apretando mucho, lo que fue un gran logro para la marcha. Bajamos en muy poco tiempo. Algo antes de las 23 ya estábamos en el vivac. Romero tenía claro que la exploración se iba a hacer acto seguido. Antonio y yo también estábamos bastante convencidos, pero un momento de lucidez nos hizo liar a Romero para descansar antes de iniciar la exploración: 200 metros de cuerda y una jornada de exploración sin determinar a 3 horas del vivac, eran razones más que suficientes para cenar y dormir un poco.

A las 4 de la mañana alguien sin sueño adelantó el toque de diana una hora más de lo acordado, pero de todos modos nadie tenía interés en seguir durmiendo. A las 5:30 ya estábamos partiendo hacia la punta. Una vez allí se instaló el pocito de 15 metros y se continuó por un recto meandro que se iba abriendo y ganando dimensiones. Tras un desfonde encontramos un pocito de 8 metros más rampa, que daba a un aparente ensanche de galería. Enseguida vimos que se trataba de una sala de considerables dimensiones: casi 50 m de largo y hasta 20 de ancho. Como sala que es, tiene varias confluencias que la forman: dos o tres pozos que le llegan, uno grande y otros de pequeñas dimensiones por los que entra agua. Es un gran caos de bloques con un pequeño y bonito desfonde en el centro lleno de concreciones al que le cae agua actualmente. La llamamos la "Sala Mora" por el aparente arco que hay en su inicio. Revisamos las posibles continuidades en la sala sin encontrar nada claro, así que decidimos ir a lo fácil, retrocediendo al desfonde inmediatamente anterior.

En este desfonde se instaló un pozo de unos 40 metros de desnivel y tras éste, otro seguido de unos 25. ¡Ahí llegó el delirio! Varias galerías horizontales llegaban a la base de ese pozo, alguna con arena e incluso una cantidad mínima de agua: ya teníamos un lugar digno como para bautizarlo “Playa Antonio”. Revisamos las opciones y tomamos la galería más grande y fácil, que además seguía llevando rumbo oeste preferente, muy buena señal. En esta galería aparecieron varias incógnitas laterales y algún desfonde, además de un bonito tramo de aragonitos. ¡Ya estaba más que claro que habíamos llegado a la red horizontal de galerías de la sierra!

Al poco de progresar por la galería, unos 80 metros, apareció otra galería que cruzaba seccionando en un pequeño pozo a la nuestra. Lo bajamos y no nos dio opción a elegir rumbo. El único camino fácil era retroceder hacia el este por un ancho caos de bloques descendente. Revisamos las posibles opciones, que quedan dos o tres, pero decidimos continuar por lo más evidente y fácil. Aunque el techo bajaba hasta el mismo suelo del caos de bloques, conseguimos mover algunas piedras para pasar y avanzar ya un poco más incómodos a rastras. Desobstruido un segundo colapso, al atravesarlo comencé a oír mucho ruido… ¡Romero! ¡Mucho ruido! ¡Aquí hay agua! A tan solo 20 m de nosotros se precipitaba una hermosa cascada perdiéndose en un pocito de roca negra. Hasta ahí llegaba una galería descendente por otra parte como alternativa adicional. Hicimos una breve revisión y retrocedimos al caos de bloques donde estaban los petates. Aún era muy buena hora y paramos para almorzar.

De nuevo en marcha, dado el buen caudal y amplitud inicial de la vía activa, decidimos bajarla. Tras revisar bien varias fracturas, hubo que continuar por el agua y apareció una primera obstrucción que nos robó un montón de tiempo y no pocas fuerzas. La maza y los turnos nos chuparon un poco la sangre hasta que decidimos atravesar el hueco como fuese para echar un vistazo. Tras esto, había un destrepe y una pequeña fractura de roca madre impenetrable por la que se perdía el agua. Inviable en este momento y poco interesante en el futuro.

Volvimos arriba para retomar la pequeña escalada. Aquí la galería asciende con pozos incógnita en altura. El suelo es de barro y algo inestable. Una escalada incómoda pero no demasiado arriesgada. Arriba, elegimos continuar por lo más evidente, un pozo amplio que desciende. Parecía haber justo enfrente otro pozo con un pequeño aporte de agua. Al bajar el pozo, resultó ser una gran fractura que iba avanzando y a medida que bajábamos el rumor de agua, que no venía de cerca, se hacía más y más grande. Así llegamos a un pozo con unos 30 metros hasta el fondo (y algunos hacia arriba que no se midieron) y un diámetro considerable, rondando los 15 metros. El efecto del agua repartida en el centro del pozo era bastante espectacular: el aire arrastrado fluía con fuerza hacia todas las paredes del pozo, generando un viento importante en toda su base y salpicando toda la superficie. La cantidad de agua y la proximidad al otro "río" eran sospechosas... pero comprobamos por topografía la impresión inicial: se trata de otro curso de agua. Ya tenemos el "Río 1" y el "Río 2" de la red "horizontal".

Allí, otra vez varias opciones para avanzar. Decidimos colarnos entre las rocas buscando el camino del agua, que suele ser difícil, pero nos mola. Varios pasos estrechos y un nuevo pozo que agotó la cuerda que nos quedaba. En la base de este pozo 3 nuevas incógnitas: una fractura transversal con camino hacia ambos lados y otro pozo continuando aguas abajo. En la fractura, tras una pequeña escalada, se comprobó que no había continuidad (impenetrable) pero hacia abajo apareció un largo meandro destrepable con un desfonde pendiente de revisar donde se midió la cota mínima (-730 m). Hacia delante continuaba con un metro de anchura aproximadamente hasta que una roca nos cortó el camino. Esa roca no será muy difícil de sacar, pero el horario, el cansancio y la dirección hacia el este, indicaban que era el momento de retornar al vivac.

La subida la hicimos con calma, haciendo las paradas oportunas y con una bonita pájara por mi parte, en una 7 horas o así, no lo controlamos con exactitud. Llegamos temprano al vivac: a las 7:30, completando una agotadora jornada de 26 horas. Hicimos la cena-desayuno y 3 horas de siesta antes de retomar el ascenso. Sin desayunar, porque aún no había hambre, pero bastante recuperados, hicimos una buena subida en 4 horas. El tiempo fuera y el retorno a Málaga un placer, porque fuimos en una nube…

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Álvaro Mateos Tores