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La Rabia en murciélagos

Sábado, 09 Junio 2007 18:00 Bioespeleología
 
 
La-Rabia en los murcielagosLa Rabia es una enfermedad infecciosa y transmisible producida por un virus del género Lyssavirus, caracterizada por una encefalomielitis (inflamación a nivel del cerebro) aguda y fatal que afecta, además del hombre, a gran número de animales, tanto domésticos como salvajes. La mortalidad es casi del 100%. Todos los animales de sangre caliente son hospedadores válidos, aunque su susceptibilidad varía en función de la especie animal.
Se trata de una de las primeras zoonosis conocidas en la historia de la humanidad (enfermedad de los animales transmisible al hombre). Su importancia sanitaria viene definida por la ausencia de un tratamiento curativo una vez que aparecen los primeros síntomas, lo que motiva la muerte de varios cientos de miles de personas cada año en el mundo, y para evitarlo sólo se disponen de medidas preventivas.

La Rabia es una enfermedad muy vieja, tal vez tan vieja como la propia humanidad. La primera descripción de la enfermedad aparece en un código babilonio del siglo XIII a.c.; estableciéndose ya desde la antigüedad la relación entre la rabia humana y la rabia debida a mordeduras de los animales, especialmente perros.

Durante el siglo XIX la rabia canina o rabia de la calle es un verdadero azote, especialmente en Europa. El miedo a la rabia, debido a su modo de contaminación y a la ausencia de tratamiento eficaz, se había vuelto irracional. Las personas mordidas por un perro sospechoso de rabia se suicidaban o eran sacrificadas.

El primer tratamiento post-exposición y la primera vacuna fueron realizados por Luis Pasteur en 1.885, pasando a la historia como uno de los más grandes científicos; tratándose además de la primera vacuna de la historia de la humanidad para prevenir una enfermedad infecciosa.
Como comentamos anteriormente, todos los animales de sangre caliente son hospedadores válidos. Aparte de que los virus, sus distintas variedades, están adaptados a distintas especies animales, hay que matizar que además hay unas especies animales más susceptibles que otras (tanto los animales salvajes como los domésticos).

                                                                      

Muy baja Baja Moderada Alta Muy alta
Aves Zarigüeya Hombre
Perro
Oveja
Cabra
Caballo
Primates
Criceto
Mofeta
Mapache
Gato
Murciélago
Murc. hematófago
Lince
Mangosta
Otros vivérridos
Cobaya
Otros roedores
Lagomorfos
Bovinos
Zorro
Coyote
Chacal
Lobo
Rata canguro
Rata de algodón
Ratón de campo



DESCRIPCIÓN DE LA ENFERMEDAD
 

El virus se transmite a través de la saliva de un animal enfermo, mediante mordedura o por contacto de la misma con heridas frescas y abiertas. El virus se multiplica y se va desplazando a través de los nervios periféricos hasta la médula espinal y asciende al cerebro donde produce la encefalitis aguda. Una vez aquí el virus viaja hacia las glándulas salivares a través de los nervios que las inervan, momento en que ya puede ser transmitido el virus a otro animal sano o al hombre.
Por regla general se calcula un período de incubación (tiempo transcurrido desde que se entra en contacto con el virus hasta la aparición de los primeros síntomas) de 2 a 8 semanas, aunque puede variar desde 10 días hasta 1 año o más. Esto depende fundamentalmente de la localización de la herida en función de la cantidad de tejido nervioso afectado, su distancia al cerebro, el virus rábico introducido, etc.
El período de transmisión de un perro enfermo va desde que empieza a eliminar el virus por la saliva hasta que muere, no siendo este período generalmente superior a 10 días. Por lo tanto, los 14 días que la legislación española determina como obligatorios para mantener a un perro en observación, contados a partir de haber producido la mordedura, son suficientes para asegurar, si es que el animal sigue con vida, que no ha podido transmitir la rabia mediante esa agresión, ya que el virus no se encontraba en saliva. (Por ejemplo: un animal que ha mordido en el día de hoy, aunque presente síntomas dentro de 1 mes, en el momento que mordió no la ha transmitido).
La sintomatología comprende 3 fases:
1) Fase prodrómica: puede durar de 1 a 3 días. El primer signo es un cambio de comportamiento: los animales normalmente dejan de comer y de beber y tienden a aislarse. Puede ocurrir un aumento de la frecuencia de las micciones (orinado), así como la erección del pene en el macho, con un comportamiento hipersexual.
2) Fase excitante: representa el síndrome de perro rabioso clásico, en el cual el animal se vuelve agresivo de forma irracional.
3) Fase paralítica: se caracteriza por falta de coordinación muscular, convulsiones y parálisis progresiva que comienza en la garganta y la mandíbula, con salivación abundante e incapacidad para tragar. Esta parálisis progresa extendiéndose al resto del cuerpo y los pocos días sobreviene el coma y la muerte. Por estos síntomas se conoce esta enfermedad también como “Hidrofobia”.
En el curso de la enfermedad puede predominar la segunda fase o excitante (es la llamada “Rabia furiosa”, típica del perro); o bien la tercera fase (la conocida como “Rabia paralítica”), en cuyo caso la segunda fase es corta o está ausente. Esto último es lo que le ocurre al ganado y a los murciélagos.

SITUACIÓN DE LA RABIA EN EL MUNDO
 

Como se ha observado, la situación de la rabia en el mundo evoluciona constantemente. En las diferentes regiones del planeta la enfermedad se presenta de acuerdo a la situación ecológica y socioeconómica de las mismas.
En América, aparte de la rabia canina, los murciélagos hematófagos (“vampiros”) son un reservorio importante de rabia, transmitiéndola a humanos y al ganado, s.t. el bovino. Al alimentarse de su sangre segrega una sustancia anestésica de forma que la mordedura no duele e inocula el virus que transporta en su saliva.
En África, existe Rabia urbana mantenida fundamentalmente por los perros, incluidas Ceuta y Melilla, al igual que en Asia, que es el continente con mayor cantidad de casos en humanos (el 95% de todos los casos en el mundo).
En Europa la historia de la rabia ha evolucionado mucho en el curso del último siglo. Durante el siglo XIX la R. Urbana fue un azote, y estaba mantenida sobre todo por los perros y los lobos, con los que competían, ya que éstos bajaban a atacar al ganado que era vigilado por los perros. En Centroeuropa, consiguió radicarse la rabia canina gracias a la vacunación de los perros domésticos, la eliminación de perros callejeros y el esquilmado de los lobos (principales depredadores de los zorros). Al final de la última Guerra Mundial, la adaptación del virus rábico a los zorros (cuya población había aumentado notablemente) ha hecho que pase a predominar en esta especie como Rabia salvaje. Esto comenzó en Polonia y ha ido avanzando hasta Francia (barrera de los Pirineos), donde en la actualidad está algo más controlada por el empleo de vacunas en forma de cebos para los zorros.
Sin embargo en Europa del Este aún existe Rabia urbana mantenida por los perros, que es donde sí suelen darse casos de rabia humana en el Viejo Continente.
Varios países del Oeste de Europa han permanecido libres durante períodos más o menos largos, y sin embargo tienen rabia en murciélagos. Esta rabia de los murciélagos europeos difiere de la de los murciélagos americanos, ya que los primeros no son hematófagos, sino insectívoros (se alimentan de insectos); con lo cual raramente agreden e inoculan el virus con su saliva, a no ser que se sientan amenazados. Holanda es el país en que mayor número de murciélagos ha dado positivo, seguido de Dinamarca, Alemania y por último España, en la que se han dado 10 casos.
En España se erradicó la rabia en 1966, hasta que en 1975 se presentó un foco localizado en Málaga, cuyo probable origen fue el Norte de África, que fue yugulado 2 años después con el saldo de 2 personas muertas (entre ellas  un médico que fue agredido por su propio perro) y más de un centenar de animales infectados.
 Una vez controlado y erradicado este brote, se ha contabilizado anualmente algún caso de rabia animal, ninguno de ellos en mamíferos terrestres del territorio peninsular, ocurridos en murciélagos de la península y en animales de compañía en Ceuta y Melilla (incluido un caballo en 1997).

En cuanto a la Rabia en Murciélagos en nuestro país, en agosto de 1.987 se realizó el primer diagnóstico en España, en la localidad valenciana de Sales, donde un niño fue mordido por un murciélago que se diagnosticó positivo a rabia. Desde entonces hasta el día de hoy ha habido un total de 5 personas que han sido agredidas por murciélagos que has dado positivo a rabia, las cuales       fueron sometidas a tratamiento vacunal antirrábico, según la pauta recomendada por la O.M.S., sin la existencia de reacciones anómalas de ningún tipo.


Un interés creciente por la rabia de los quirópteros motivó un incremento en el muestreo de los murciélagos. En 1.989 se detectaron 5 casos positivos en una colonia de Palma del Condado (Huelva). En todos la especie implicada era el murciélago hortelano (Eptesicus serotinus), a excepción del caso de Valencia; y el virus aislado correspondió a uno de los genotipos propios de los murciélagos europeos (VEM1).
Por último, cabría comentar que a pesar de que la rabia urbana en la actualidad está erradicada de nuestra península, éste es un frágil equilibrio debido a la situación geográfica que tenemos, ya que en Francia hay rabia salvaje y en Marruecos (al igual que en Ceuta y Melilla) hay rabia urbana, quedando nosotros a modo de sandwich entre estos dos focos. A esto hay que añadir el lamentable hecho de que precisamente las comunidades autónomas más directamente relacionadas con el "paso del estrecho", como son Cataluña y Andalucía, no sea obligatoria la vacunación anual en los perros, al igual que en Galicia y País Vasco; mientras que en el resto de España sí es obligatoria. Desde hace unos meses ya sí es obligatoria en Andalucía.

SITUACIÓN DE LA RABIA EN LA PROVINCIA DE MÁLAGA

 
Como comentamos anteriormente, la rabia se erradicó de España en 1966, apareciendo un brote en 1975 en nuestra provincia, a raíz de un perro infectado procedente posiblemente del norte de Marruecos, que se escapó del coche en el que viajaba.  Este brote se extendió rápidamente y no se erradicó hasta 1977.

En lo que respecta a la Rabia en quirópteros, no hay datos acerca de la situación de la enfermedad en los murciélagos de nuestra provincia, ya que los estudios consultados se han realizado en la zona de Cataluña y Levante fundamentalmente, y algún muestreo se ha llevado a cabo en Huelva. De los 10 casos positivos en nuestra península, a excepción de 1 en Valencia y otro en Murcia, 5 se han localizado en Huelva, 2 en Granada y 1 en Sevilla, lo cual evidencia que la localización es eminentemente costera y que Málaga se encuentra en situación comprometida. Además Málaga es una provincia con un gran número de cavidades naturales con importantes colonias de murciélagos, por lo que sería muy interesante ver el estado de las mismas.
   


RABIA  DE  LOS  MURCIÉLAGOS
 

La presencia de esta enfermedad en murciélagos hematófagos (“vampiros”) de América se conoce desde las primeras colonizaciones españolas, donde afecta sobre todo al ganado y al hombre. Sin embargo en Europa, donde todos los murciélagos son insectívoros (aunque ahora se ha detectado que existe una especie carnívora, que vive en el Parque de Mª Luisa de Sevilla y va a comer pequeñas aves a Doñana), no aparece el primer caso hasta 1954 en Hamburgo (Alemania), y desde entonces se han venido diagnosticando nuevos casos de rabia en murciélagos hasta la actualidad (que no se hubiera detectado antes no quiere decir que no existiera).
Holanda es el país en que mayor número de murciélagos ha dado positivo, seguido de Dinamarca, Alemania y por último España, en la que se han dado 10 casos.
La especie de murciélago predominante en que se ha aislado es Eptesicus serotinus (Murciélago hortelano), pero también es conocido en otras especies, cabiendo esperar que el virus se presente en todas las especies de murciélagos.
La posibilidad de transmisión de esta virosis de los murciélagos al hombre, a través de agresiones por mordedura, ha sido constatada, habiéndose descrito 4 casos mortales, en los que no se aplicó la vacunación tras la agresión. En todos los casos de mordeduras por murciélagos en que se han vacunado a las personas afectadas, no ha habido manifestación clínica de la enfermedad alguna.

MÉTODOS DIAGNÓSTICOS DE RABIA EN LOS MURCIÉLAGOS


El primer método empleado en los animales sospechosos fue la detección del virus en el cerebro, para lo cual el animal era sacrificado. Diferentes estudios han demostrado que este método no es más sensible que la detección de anticuerpos en la sangre, para lo cual se realiza una pequeña incisión en una vena alar para obtener la muestra  o bien mediante punción cardíaca.
En la actualidad se está estudiando la presencia del virus directamente en la saliva, mediante la “Técnica de reacción en cadena de la polimerasa” (P.C.R.). Estudia el ARN de Lyssavirus detectados en la saliva, tomando la muestra con un simple hisopo de algodón que después es introducido en un líquido especial para su mantenimiento. Puede congelarse, y después debe ser enviado al laboratorio (Instituto de Salud Carlos III de Madrid) para su análisis. Este método es el menos agresivo con el animal, permitiendo tomar la muestra más rápidamente y con menor daño.

Se está llevando a cabo un estudio multicéntrico en España que se prolongará por 3 años, en el que se empezó por tomar muestras de “Murciélago hortelano” (Eptesicus serotinus), murciélago no cavernícola, antropófilo, que vive en fisuras y puede hibernar en cuevas. Posteriormente se están estudiando también  otras especies de murciélagos, entre ellas varias cavernícolas. Las muestras se toman siempre en los períodos en que menos se les moleste, fuera de la época de cría y de la hibernación.


ACTITUD DEL ESPELEÓLOGO ANTE LOS MURCIÉLAGOS

Ya por último debemos comentar algo acerca de la actitud que debemos tener ante estos animales y la posible enfermedad que pueden transmitirnos.
1º) Respeto ante una especie animal inofensiva, necesaria para el equilibrio ecológico y además protegida. Por tanto, procurar no molestarlos en la época de cría o de hibernación ni incidir en su hábitat más de lo necesario. Los intrusos somos nosotros.
2º) Son animales insectívoros  y no atacan a no ser que se sientan amenazados. Más bien lo que hacen es defenderse. Y además, cuando padecen la rabia suele presentarse de forma paralítica, sin fase agresiva de la enfermedad.
3º) La principal especie portadora del virus no es cavernícola. El virus se ha aislado en pocas especies cavernícolas, aunque esto es algo que aún debe estudiarse más a fondo.
4º) El virus está muy especializado en los murciélagos, por lo que es mucho menos infectante para otras especies.
 En caso de mordedura:
- lavar inmediatamente la herida con agua y jabón o un antiséptico, procurando que no se cierre la piel de primeras y que sangre para que arrastre el virus hacia afuera

 

- a ser posible, capturar al animal agresor para su posterior análisis
- acudir inmediatamente al médico, que será quien decida si es nacesaria la vacunación o no
- si se va a trabajar con murciélagos es conveniente estar previamente vacunado. Hay publicaciones que recomiendan incluso a los espeleólogos en general que estén vacunados, aunque yo creo que eso es algo exagerado.

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