BANNER_SOCI_02.jpg
 
 

UN VIAJE AL MUNDO SUBTERRÁNEO

Mundus Subterraneus Sábado, 19 Enero 2008 18:59

 

 


kircher copiaSobre el Geocosmos de Athanasius Kircher
 

Athanasius Kircher fue un científico, erudito y humanista del Renacimiento perteneciente a la orden de los jesuitas. De entre su prolífica producción, la obra más importante, Mundus Subterraneus, escrita en latín en XII libros, y publicada en 1665, desarrolla la idea de Geocosmos, el primer modelo científico (con notables influencias de la Filosofía natural y la Teología), que trata de explicar, -tras los intentos de la Antigüedad clásica-, el contenido y funcionamiento del mundo oculto bajo la superficie de la Tierra. Kircher lo concibe como un organismo complejo y cíclico, compuesto de los elementos tierra, aire, agua y fuego, que, curiosamente, sintoniza con ideas actuales que explican también al planeta (litosfera, biosfera y atmósfera) como un organismo unitario e interconectado (hipótesis Gaia de Lovelock).

[A. Kircher: Mundus Subterráneus, escrita en 1660, publicada en 1665. Prefacio, capítulo I]. 

 
Naturalmente, no nos consta que Kircher hiciera observaciones directas del mundo subterráneo. La espeleología, la vulcanología o la exploración subacuática de las aguas subterráneas, son disciplinas muy recientes que nunca estuvieron al alcance de los hombres del siglo XVII; sin embargo, es notable su intento de creación de un modelo de la estructura y funcionamiento del interior terrestre. En palabras del propio Kircher:

"Me di cuenta de que no faltaban en el curso de este siglo [se refiere al siglo XVII ] esclarecidos varones ilustres en el cultivo del estudio geográfico que se entregaron con gran esfuerzo y diligencia y sin perdonar gastos a explicar la faz externa del Geocosmos, en un intento noble y digno de la mayor alabanza y fama, pero nadie se dedicó a lo único que faltaba: la economía interna de la Tierra y los escondidos secretos de la naturaleza en los que nadie llegó a pensar siquiera... "

Sistema-de-fuentes negativo

 

 

 

Mundus Subterraneus: Portada tomo I.

Imagen de ayacata

 

En esta cita, del prefacio de la que sería su obra capital, nos apunta cómo nació la idea de elaborar una gran investigación sobre el interior de la Tierra. Estamos en 1638. Vivía ya nuestro personaje en Roma desde hacía algunos años, y había comenzado a publicar sus primeras obras, como sus Experimentos con espejos (1635) o un tratado de Coptología, fruto de la inclinación hacia las ciencias y las lenguas, que habían sido la base de su educación en Alemania. En su país natal se había formado en el colegio jesuita de Fulda, estudiado Teología en la Universidad de Maguncia, y en 1628, con 27 años, se había ordenado sacerdote.

Portada tomo IPero ahora, tras una década de labor investigadora y docente en el famoso Colegio Romano, le llegaba la oportunidad que había de cambiar su destino: un largo viaje iniciático por las islas de Sicilia y Malta, semejante a aquel otro famoso que hiciera Darwin, más de dos siglos después, a bordo del Beagle para descubrir las claves del evolucionismo biológico. Así nos describe Kircher la situación:

"Estaba yo agitado por la gran fuerza de mis pensamientos y sucedió que en aquel tiempo y por mandato de mis superiores me incorporé en concepto de confesor al séquito del excelentísimo príncipe Federico, landgrave de Hesse, luego dignísimo cardenal, en el viaje que emprendía a Sicilia y Malta. Interpreté esta ocasión como suministrada por la providencia de Dios y maravillosamente oportuna para ejecutar mi empresa. Y no me equivocaba"

[ Mundus Subterráneus. Prefacio, capítulo I ] 

Y continúa un poco más adelante:

 

 

 

 


etna libro"Encendido, pues, por el deseo de explorar todas las cosas con la ayuda insigne de las trirremes maltesas (...) subí al Etna, que es como la fuente de todos los prodigios que hay en Sicilia, para comprobar por propio experimento (...) las maravillas que los historiadores de todos los siglos habían escrito. Y luego fui a las islas Eolias o Hefestias y ante todo a Strómboli y también al estrecho de Messina, al que llaman de Vulcano, y que es muy peligroso por los cambios de las corrientes y lo exploré durante tres años y luego con gran esfuerzo me dediqué a estudiar los maravillosos movimientos, ebulliciones y toda clase de síntomas de las famosas Escila y Caribdis. Todas las cosas que llamaban mi atención, las confiaba luego al papel en casa, ponderándolas con la mayor exactitud, y esta relación es la que el lector encontrará en el curso de esta obra y podrá así comprobar lo que en ella se describe"

[ Del Prefacio a Mundus Subterráneus. Escrito en latín en 1660 y publicado en 1665 ]

 

En el viaje de vuelta a Roma, tuvo la gran suerte de experimentar directamente el terremoto de Calabria, y se dirigió a Nápoles para ascender al Vesubio:img529

Mundus Subterraneus: "Typus Montis Vesuvii". Imagen de ayacata

 


"Después de tantas pruebas por mar y tierra y tras haber explorado la increíble fuerza de la naturaleza que opera en las galerías subterráneas, me sobrevino un gran deseo de conocer si el Vesubio tenía alguna relación con el Strómboli y el Etna en esta terrible guerra de la naturaleza. Fui, pues, a Pórtici, lugar situado al pie del monte; a partir de aquí me hice guiar por un campesino conocedor de los caminos a quien di una espléndida propina y que me condujo a media noche haciéndome subir a través de sendas difíciles y escabrosas. Cuando alcancé el cráter, presencié un espectáculo horrendo: todo él estaba iluminado por el fuego y envuelto en un intolerable hedor de azufre y betún quemado. Atónito ante tan inusitado espectáculo, creía estar viendo el infierno, pues para serlo solo faltaban los demonios. Se oían los horrendos mugidos y estrépitos del monte que creo son inexplicables, así como los humos mezclados a los globos de fuego que vomitaban continuamente once bocas abiertas tanto en el fondo como en los lados del monte"

[ Del Prefacio a Mundus Subterráneus ]

Este viaje constituye la base de experiencias de las que se nutrirá Kircher para desarrollar, durante las dos siguientes décadas, una teoría de la Tierra, donde comienza por negar que nuestro planeta sea una masa sólida:

"Una vez observadas todas las sobredichas obras de la naturaleza y sus prodigiosos efectos subterráneos, empecé a pensar qué fuerza podría haber en la economía subterránea para hacerla capaz de tan grandes y potentes cosas y muchas veces sonreía para mis adentros pensando en la falsa persuasión de los que creen que Dios hizo por casualidad el Geocosmos del limo de la tierra, uniendo fortuitamente el barro, más bien que por un plan perfectamente formado; estos mismos son los que creen que todo el interior de la Tierra es muy simple y que la naturaleza no tiene en su interior recoveco ni acueducto alguno, sino sólo limo y barro que tras el Diluvio se condensaron como un coágulo de queso al secarse y desprender el suero; por lo demás, creen que la Tierra es como un queso inútil y consolidado"

[Prefacio a Mundus Subterráneus. Capítulo III: Sobre la exploración que hizo el autor al monte Vesubio y de las demás islas]

 

Pyrophylaciorum

  Mundus Subterraneus: "Sistema Ideale Pyrophylaciorum". Imagen de ayacata

Así pues, intuye que su interior está ocupado por el fuego, con cavidades, grutas y conductos ramificados e interconectados. Para construir su modelo, utiliza una síntesis de conceptos filosóficos y teorías antiguas, junto a otras contemporáneas, siempre desde un transfondo teológico fiel a las directrices del Concilio de Trento, y mantiene un grupo de corresponsales, misioneros jesuitas italianos, portugueses y españoles en Asia, que le suministran nuevos datos:

 

"A todo esto se une la riquísima ayuda de las relaciones con nuestros Padres, enviadas cada tres años desde la India aquí a Roma: cuando ven y exploran en la tierra o en el mar alguna cosa digna de admiración, la ponen por escrito y me la comunican a mí, que estoy ávido de saber esas cosas".

[ Mundus Subterráneus, Prefacio, capítulo III ]

Aunque, como hemos visto, Kircher creía que nadie se había interesado antes por sus secretos, lo cierto es que sobre el mundo subterráneo, existían teorías e hipótesis por parte de muchos filósofos de la Naturaleza desde antiguo. Griegos y romanos, así como Leonardo da Vinci, Burnet o Boulanger, a partir del Renacimiento, creían en la existencia de una gran cavidad subterránea en el interior del globo terráqueo.

Por su parte, la tesis de Kircher sobre la existencia de fuego y rocas fundidas en el centro de la Tierra, y su salida a través de los volcanes, era defendida en la Antigüedad, por Platón y Virgilio, continuada en la época medieval por Dante y la filosofía neoplatónica, y desarrollada, a partir de Kircher, por Descartes, Hooke (1668), Woodward (1695) y el mismo James Hutton (1788), fundador de la Geología moderna.

A los conductos por donde suponía que circulaba el fuego desde el gran horno central hasta la superficie, los llamó Kircher pirofilacios:

 

"Que en las vísceras de la Tierra existen abismos enormes llenos de fuego, lo demuestra la existencia de los montes de Vulcano, cuyo fuego no se deriva como cree el vulgo de la base de los montes, sino que tiene sus oficinas en las más profundas vísceras de la Tierra, sirviendo los montes como respiradero del hollín superfluo y para desahogar la fuerza de los calores internos, para que no terminen con la Tierra, y en este sentido ya los Santos Padres pusieron en el centro de la Tierra la sede de todos los abismos pirofilácticos, destinándola a cárcel eterna para castigar a los malos".

[ Mundus Subterraneus, 1665, Libro II, capítulo XIX ]

 

Quo Exprimitur Aquarum

Mundus Subterraneus: "Quo Exprimitur Aquarum". Imagen de ayacata

 La hipótesis de Kircher de una Tierra parcialmente hueca y ocupada por cavernas y galerías con agua por debajo de la corteza sólida, era ampliamente admitida hasta el final del siglo XVIII. Se explicaba así la existencia de fuentes lejos de los ríos, en las montañas y el agua en el fondo de los pozos. A estas galerías de agua las llamó hidrofilacios. Kircher creía también que llegaban al mar y llevaban agua a las zonas profundas de la Tierra:

 "Acerca de los hidrofilacios constituidos en las entrañas de los montes más elevados y productores de fuentes, arroyos y lagos, ya hemos hablado bastante algo más arriba, en el capítulo VI, y en la segunda parte del Iter Exstaticus, cuando se refiere al mundo subterráneo, en el cual hicimos recensión de los ríos y lagos más célebres de los que se adorna el Geocosmos a modo de fimbrias y todos los cuales proceden de las mencionadas partes interiores de los montes. Ahora nos queda referirnos a los hidrofilacios que se llaman abismos, que no son los más próximos a la superficie, sino los que se esconden en las ciegas entrañas de la Tierra y han sido puestos allí por la naturaleza para fines especialmente importantes"

[ Mundus Subterraneus, 1665, Libro II, capítulo XIX ]

Por último, nos habla Kircher de los aerofilacios, concepto fácilmente deducible de la existencia real de cuevas y simas naturales, tanto kársticas como volcánicas, alguna de las cuales probablemente visitó. Sin embargo, Kircher las imagina profundizando mucho más allá de la corteza hasta conectarse con los otros receptáculos terrestres, ocupados por el fuego o el agua:

"Como el fuego y el agua no pueden subsistir sin el aire, el Geocosmos necesitó también unos aerofilacios que le sirviesen como pulmones y le permitiesen asimilar el agua y el fuego con sus cualidades de aumento y fuerza. Estos aerofilacios son unas ingentes cavidades cavernosas, llenas del elemento aéreo y dispuestas a fin de que el aire se comunique por varios conductos a los hidrofilacios y a los receptáculos del fuego. En el caso de los hidrofilacios, el agua, empujada por la presión del aire, rebosa en forma de fuentes y ríos. En los pirofilacios, el aire aviva el fuego y la Tierra se dispone a fines ulteriores por medio de la sublimación química".

[ Mundus Subterraneus, 1665, Libro II, capítulo XIX ]

 

Mundus Subterraneus: "Matrices Metallicae Geocosmi". Imagen de ayacatamatrices de los metales

 


EL GEOCOSMOS

 

Tenemos ya los principales elementos componentes del Geocosmos. Pero, ¿cómo funciona? Kircher se adhiere a la teoría organicista de la Naturaleza, afirmando que Tierra funciona como un cuerpo vivo. En efecto, cuando en el siglo XVII, despega la Geología como ciencia natural, coincide con el descubrimiento de la circulación de la sangre por William Harvey (1629). Esto influirá decisivamente en los primeros geólogos, e incluso Hutton estudiará medicina y hará su tesis sobre la circulación de la sangre.

 

Así, los flujos del agua en ríos y galerías subterráneas se convierten en las venas de la tierra, el calor interno del cuerpo, tiene su reflejo en el calor geotérmico, y los espacios subterráneos con aire circulante, son los pulmones y alveolos de la Tierra:

Geocosmos 1

 Mundus Subterraneus: "Opus Naturae"

"No sé por qué obstinación de la mente persisten en su error, puesto que la providencia les hace ver la majestad de los sublimes fines de la naturaleza. Los que comprenden, en cambio, la sabiduría de Dios al fundamentar el orbe de la Tierra, tendrán un concepto muy diferente de la fábrica interior de la Tierra y del maravilloso arte que presidió su construcción con precisión casi arquitectónica, disponiendo todos los receptáculos necesarios a los distintos usos de la naturaleza con inefable industria no menor en modo alguno a la que se atareó en planear la fábrica del cuerpo humano, formado por tantas oficinas de miembros vitales distintos, por tantas venas, nervios, fibras y músculos y llena de conductos por todas partes"

[ Prefacio a Mundus Subterraneus. Capítulo III ]

"Kircher, recogiendo las ideas clásicas de los cuatro elementos (tierra, agua, fuego y aire), considera el Geocosmos como un organismo o una vasta máquina activa cuyo motor es el fuego alojado en su centro . Los elementos de este Geocosmos están interrelacionados. Existe una circulación permanente de las aguas, de manera semejante a como las venas transportan la sangre por el cuerpo, que mantiene en equilibrio las fuentes, los ríos, los mares y los océanos. De igual modo, circulan por sus cavidades el fuego y el aire. La energía motriz de todo este gran organismo es el fuego central que, por canales subterráneos, difunde exhalaciones ígneas que calientan el agua de los hidrofilacios, transforman las sustancias subterráneas y lanzan violentamente el vapor y las rocas fundidas. Así se producen los volcanes y, al enfriarse el agua hirviendo, dan lugar a las fuentes y los ríos" [Leandro Sequeiros]:

 Mundus Subterraneus: Calidus fons, Frigidus fonsfuente termal y fuente fria

 "Así, fue congruo con la naturaleza señalar el centro de la Tierra como el lugar propio del fuego, de modo que desde este pirofilacio central se comunicase a otros pirofilacios superiores y a la superficie misma de la Tierra por medio de conductos subterráneos, porque la naturaleza de este elemento le lleva a dirigirse siempre de abajo arriba. El hecho de que este calor dure perennemente y que a pesar de tantas expiraciones no llegue a consumirse se debe a la continua pericíclosis (ciclo) de la naturaleza: porque al ser el Geocosmos el globo terráqueo, del mismo modo que el fuego recibe del aire la vida y extrae del agua el necesario alimento, así también el fuego comunica fuerza y vida a los elementos acuosos y aéreo por medio de un comercio recíproco, de modo que no puede existir el uno sin el otro".

[ Mundus Subterraneus, Libro II, capítulo XIX ]

De esta periciclosis, contínuamente renovada, y de la interación de los cuatro elementos en el laboratorio subterráneo, se compone la materia, se crean los filones, y en fín, el germen de la vida orgánica, porque toda realidad material, incluso la inanimada, es activa, y, por tanto, vive. En su concepto, vemos la clara influencia de Paracelso y los neoplatónicos, para los cuales todo vive en el Universo, el movimiento de los astros, la formación de los metales y los seres orgánicos: la Naturaleza es, pues, una obra de arte perfecta y creada por Dios.

"A su vez, la Tierra atrae al rayo, que se transforma en contacto con ella en un fantasma ígneo que asume la naturaleza del aire vecino, de donde pasa a ser agua y luego tierra, volviendo a empezar otra vez la pericíclosis. Igualmente, el mar está originalmente encerrado en enormes cuevas que hay en el interior de los montes, de donde sale para formar fuentes, ríos y lagos y a donde retorna para volver a empezar. Finalmente, el agua, al caer por entre las ciegas entrañas de la Tierra, arrastra consigo una mezcla de elementos terrestres que sirve como alimento a los pirofilacios que, al hincharse a causa de los espíritus cálidos que contienen, emiten vapores por unos canales que calientan así los hidrofilacios y los demás receptáculos y los animan a la génesis de los vegetales y de los animales. Y así, con un movimiento perenne y cíclico, existen y se conservan todas las cosas de la naturaleza".

[ Mundus Subterraneus, Libro II, capítulo XIX ]

 

Typus Venarum

Mundus Subterraneus: "Typus Venarum". Imagen de ayacata

De esta manera llegamos, sanos y salvos, al final del imaginativo viaje al centro de la Tierra de la mano de Athanasius Kircher. Más de doscientos años después, la Ciencia geológica ya había superado muchas de estas creencias, pero la aventura que nos relata Julio Verne, todavía sucede en este familiar escenario subterráneo.

¿Se equivocó mucho Kircher? ¿Cómo es el mundo subterráneo a la luz de la Ciencia moderna?

 

ACTUALIDAD DEL GEOCOSMOS

Geocosmos en color2

 Es indudable que el conocimiento del Geocosmos ha avanzado mucho. La Ciencia geológica actual después de paradigmas tan espectaculares como la tectónica de placas o el neocatastrofismo, se especializa y surge la Geofísica, que se ocupa, precisamente, de este problema. Pero sus métodos siguen siendo, en gran medida, indirectos y de una relativa fiabilidad:

"En 1952, el geofísico americano Frank Birch prevenía contra los peligros del exceso de confianza cuando se elucubra sobre el interior de la Tierra, con las siguientes palabras: los lectores desprevenidos deberían tener en cuenta que el lenguaje ordinario, cuando se aplica al interior de la Tierra, experimenta una transformación que lo convierte en una forma de alta presión. Por ello, es imprescidible utilizar la siguiente tabla de equivalencias:

 

 



Forma de alta presión                               Significado ordinario

Seguro                                                    Dudoso
Indudablemente                                       Quizás
La prueba definitiva                                  Sugerencia vaga
Razonamiento irrebatible                           Hipótesis de trabajo                        Hierro puro                                             Mezcla incierta de todos los elementos

 (Francisco Anguita: Origen e historia de la Tierra, 1988,

Capítulo 1: Estructura y Dinámica de la Tierra)

 La Geofísica estudia el interior de la Tierra mediante la interpretación de las ondas sísmicas. Así, se ha constatado la existencia tres capas constitutivas: núcleo, manto y corteza.

Estructura de la Tierra copiaLa Tierra contiene un núcleo sólido en su centro, y no un gran abismo de fuego, como afirmaba Kircher. Ese queso inútil y consolidado, está compuesto hipotéticamente de sulfuros de hierro y níquel y posee un fuerte campo magnético. El manto, que llega a los 2900 km. de profundidad, es una gran envoltura fluida de magma incandescente que corresponde claramente al fuego interior de Kircher. Por último, la corteza, apenas una delgada cáscara, tiene entre 7 y 70 Kms. de espesor (según su posición oceánica o continental). Es un complejo rompecabezas de rocas y estratos, y aquí sí,- por lo menos en su parte más superficial, y en determinadas áreas, llamadas kársticas-, llena de conductos por todas partes, como pregonaba Kircher.

Esto hace que sea posible su investigación directa a través de exploraciones espeleológicas y subacuáticas, o por medio de sondeos. Son bien conocidas numerosas y extensas redes de cavernas, algunas de más de 500 km. de desarrollo horizontal (Cueva del Mamut, USA), y más de 2 km. de desnivel (Sima Krubera, Abjasia, Caucaso). También se han realizado sondeos profundos como el de la península de Kola (Rusia), de hasta 13 km. de profundidad.

El hecho de que por estas redes de galerías circule aire, en la zona no saturada del karst, (o en los túneles de origen volcánico); y agua, en los conductos vadosos o en la zona freática, convierte en reales los aerofilacios e hidrofilacios de Kircher. Por otra parte, la existencia de los cinturones de fuego, hileras de volcanes que atraviesan como cicatrices la corteza del globo, con sus chimeneas activas por donde se desliza el magma fundido de las erupciones, nos remite a los pirofilacios. Pero, ¿funcionan como un sistema unitario como afirmaba Kircher?. Por el contrario, hoy sabemos que estos conductos no están interconectados, y por tanto, el ciclo del fuego, y el del agua, constituyen procesos separados e independientes (salvo notables excepciones como las cavidades y fuentes termales, los géiseres, o las surgencias hidrotermales submarinas).

Sin embargo, ¿no se libera todavía agua primigenia en forma de vapor en las erupciones volcánicas? ¿no tuvo su origen el océano arcaico en la condensación del agua gaseosa producida por un vulcanismo muy activo y el impacto de meteoritos y restos de cometas? Como vemos, la intuición de Kircher de la unión, íntima y casi mística, de los elementos, adquiere un cierto sustento teórico.

 El mayor desacierto de Kircher fue, quizá, su hipótesis sobre el ciclo hidrológico del Geocosmos. En efecto, su concepción organicista le llevó a un modelo en que el agua, purificada por la energía del calor interno, y empujada por la presión del aire, rebosaba en las cavidades subterráneas y surgía por las fuentes, arroyos y ríos hasta desembocar en el mar, donde a su vez, retornaba hacia el interior de la tierra por los hidrofilacios profundos hasta alcanzar de nuevo las montañas, y reiniciar el ciclo, del mismo modo que, en el cuerpo, la circulación venosa sigue a la arterial.

 

Sistema de Fuentes Rios y Arroyos

Mundus Subterraneus: "Fuentes, ríos e hidrofilacios profundos". Imagen de ayacata

Posiblemente los prodigiosos remolinos de Caribdis, en el estrecho de Mesina, le inspiraran esta idea, pero ni siquiera las surgencias kársticas submarinas, (como las mediterráneas o las del Yucatán mexicano) son absorbentes, sino emisarias de agua dulce. Lo cierto es que olvidó el papel que el motor solar desempeña en la dinámica atmosférica, su trabajo de transporte de ingentes cantidades de agua en forma de vapor y su precipitación como lluvia o nieve en el interior de los continentes para cerrar el ciclo.

Así se hace posible la vida: la del vegetal, la del animal, y finalmente, la del Hombre, dueño y señor de esta Geosfera, creada por Dios y situada en el centro del Universo para eterna satisfacción del Padre Athanasius Kircher.

 

 

Lluvia copia

 

 

 

Este artículo está basado en el riguroso trabajo, de recomendada lectura:

Leandro Sequeiros: " El Geocosmos de Athanasius Kircher. Una imagen organicista del mundo de las ciencias de la naturaleza del siglo XVII"

Otras obras:

Francisco Anguita Virella: "Origen e Historia de la Tierra",
Editorial Rueda, Madrid, 1988. 

 

 

Share it
pinterest