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PIONEROS DE LA ESPELEOLOGÍA ANDALUZA (II)

Mundus Subterraneus Sábado, 19 Septiembre 2009 17:14

 

 

 

cueva del dios del fuego psatha metsabokLa más antigua publicación espeleológica de Andalucía

¿Cuál podría ser la publicación espeleológica más antigua de Andalucia? A esta pregunta intentaba responder, a principios de la ya lejana década de los ochenta del pasado siglo, nuestro desaparecido e inolvidable compañero Jose María Gutierrez Romero, en un artículo publicado originalmente en la revista commemorativa del 75 Aniversario de la SEM (1981). Recuperamos hoy este ameno, documentado artículo, donde, de la mano de su autor, descubrimos la sorprendente historia de la Cueva del Higuerón. De esta caverna se ocuparon, desde la antigüedad hasta el presente, historiadores, investigadores o arqueólogos, fascinados por una antigua leyenda sobre la ocultación de un importante tesoro en sus profundidades. Todos soñaron, incansables, con la gloria de su descubrimiento, como el legendario Suizo; o ya en el siglo XX, D. Manuel Laza Palacios, el culto profesor propietario de la cueva, a la que dedicó los esfuerzos de su vida. Sirva esta nueva edición digital como un modesto, pero sentido homenaje a Jose María, que hoy, al igual que ayer, nos renueva el placer de su lectura.

 El ingeniero Loizelier (primer término) y Laza Palacios (al fondo), en la Cueva del Higuerón.

img646Imagen: Manuel Laza Palacios, "El tesoro de los cinco reyes", (1967). Fotografía: Eduardo Ortega RodriguezPreparando una recopilación bibliográfica sobre la espeleología andaluza, nos empezamos a plantear esta pregunta: ¿cual podría ser la publicación más antigua de Andalucía?

Antes de empezar, hemos de advertir que la bibliografía espeleológica andaluza está tan desperdigada, perdida o inédita, que es difícil incluso encontrar los ejemplares actuales, y no digamos las viejas reliquias. Tras quince meses de investigación, no parece que nada nuevo vaya a cambiar esta exposición; por el contrario, si fuera posible encontrar nuevos datos, por lo menos estas líneas habrán servido para iniciarnos en la búsqueda de nuestro pasado bibliográfico.

 

nepoFoto: Cornelio Nepote

Puestos a indagar, nos encontramos con que Cornelio Nepote (100 a 27 a. de C.), ya en el siglo I (a. de C.), nos relataba la existencia de una cueva en los alrededores de Málaga, en la heredad de Vivio Pacieco, donde en el año 83 (a. de C.) se 003MAD Plutarcoocultó Marco Craso huyendo de la persecución de Mario y Cinna.

Del texto, transcrito posteriormente en el siglo II (d. de C.) por el historiador griego Plutarco en su libro Vidas Paralelas, hace Ambrosio de Morales, cronista de Felipe II, una traducción en su Crónica General de España, de la que entresacamos los siguientes párrafos del tomo VIII, cap. 13:

 

Foto: Estatua de filósofo, quizás de Plutarco. Museo arqueológico de Delfos, Grecia

 

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"Estaba no muy lexos del mar esta cueva, cerrábanla por todas partes grandes peñascos abiertos en algunos lugares con grandes hendiduras, por las que entraba algún poco de claridad y ayre sutil. Dentro había una anchura muy extendida, con muchos cuartos o aposentos apartados de cuevas pequeñas como labradas de industria para morar en ellos; y porque no faltase nada de lo necesario para el uso y necesidad de los que allí morasen, corrían por la cueva muchos manantiales de agua, que salían al mar por una grande abertura de las peñas, por donde la cueva recibía mayor luz". (*)

 Es, sin duda alguna, la referencia escrita más antigua que se conoce sobre una cueva andaluza. Posteriormente, estas líneas desatarían una lluvia de tinta y discusiones, ya que Cornelio Nepote no especificó el lugar exacto o zona donde se ubicaba la cavidad, con lo que propició una serie de afirmaciones y posteriores desmentidos sobre su localización.

 

Ambrosio de Morales la identificaba con una que existe en el término de Casares, la cual, según le habían referido, reúne características semejantes. No obstante, ante la aparición de otra caverna de parecidas condiciones en la atalaya de Torremolinos, el historiador P. Martín de Roa en su libro Málaga, su fundación y antiguedad eclesiástica i seglar, escrito en 1622, (pag. 18), indeciso, prefirió dejar la duda entre las dos. El historiador Morejón en su Historia de la Antigüedad y Grandeza de img629Málaga (cap. 10), descarta la posibilidad de la cueva de Casares, al explorar él mismo, en 1670, la cavidad, y no coincidir ésta con la descripción de Plutarco, por lo que se afirma en la caverna de Torremolinos.

 Finalmente, aparece la figura de Fray Antonio Agustín de Milla y Suazo, que, procedente de Orán, parece ser ha conocido allí, transmitida por la tradición oral, la leyenda de la ocultación del tesoro de los cinco reyes mahometanos. A instancias de ésta, 17 jóvenes malagueños van a internarse en la cueva del Higuerón en busca de aquellas riquezas. Luego, con el relato que estos hombres hicieron a la salida, Fray Milla va a mezclar la historia, la leyenda y la realidad que le acaban de contar, y llega a la conclusión de que esta cueva es la misma que ocultó a Marco Craso y que sirvió, posteriormente, a los mahometanos para esconder su tesoro.

La única realidad es que Fray Milla murió en 1741 sin poder publicar su obra sobre la Historia de Málaga. El canónigo Medina Conde, tras encontrar sus escritos, ampliándolos, los publicó en 1798, bajo el seudónimo de Cecilio García de la Leña, en sus Conversaciones históricas malagueñas, entre las que incluye los dos artículos siguientes: Historia de la cueva junto a Málaga donde se escondió M. Craso y motivo de su ocultación (pp. 113-116), y Noticia de la gran cueva y subterráneo espacioso del Higuerón, en los Cantales de Málaga (pp. 117-120).

Son, se puede decir, los artículos publicados más antiguos de Andalucía, y abarcan, cada uno de por sí (1), una faceta de la espeleología; el primer artículo, la científica; en este caso, un estudio sobre su evolución histórica; y el segundo, la espeleísta, entendiendo como tal, la visita a las cuevas por deporte, espíritu de aventura o afición.
Ambrosio de Morales Grabado de Francisco Muntaner 1791

 Imagen: Retrato de Ambrosio de Morales. Grabado de Francisco Muntaner. 1791.

 

Y ya que, más o menos, hemos resumido en líneas anteriores, el primero de los artículos, vamos a conocer el segundo, sólo algunos párrafos para no caer en una excesiva monotonía, los suficientes para tener una idea de cómo el autor relata los momentos de la exploración, y nos da una pequeña descripción morfológica, cosa, por otra parte, a la que se limitan actualmente numerosas revistas espeleológicas.

 

 

 

 

 

img631Y ya que, más o menos, hemos resumido en líneas anteriores, el primero de los artículos, vamos a conocer el segundo, sólo algunos párrafos para no caer en una excesiva monotonía, los suficientes para tener una idea de cómo el autor relata los momentos de la exploración, y nos da una pequeña descripción morfológica, cosa, por otra parte, a la que se limitan actualmente numerosas revistas espeleológicas.

Tras explicar los preparativos, una situación y una descripción del lugar, nos dice:

"Entrados por dicha boca angosta, baxaron como quince pasos de cuesta natural, y llegaron a una especie de bóveda de bastante hueco, que por las señas reconocieron haberse cincelado a pico. Cércanla en el plan unos poyos formados de la misma piedra, de ancho y alto cada uno como de media vara.

A la frente de dicho hueco, ó bóveda descubrieron una quadra en forma de calle, cuyo fín daba entrada a otras diferentes , al parecer hechas por la naturaleza, por el ningún arte, ni pulimento de su fábrica. Cualquiera de ellas que se ande es bien prolongada y llana, ofreciendo diferentes a otra, al modo de un laberinto".

 

 

 

 

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 Después de describir alguna sala, nos sigue comentando más abajo:

"Luego que llegaron a este sitio, descubrieron con no pequeño horror, una cima, cuyo fondo parece se comunica con el mar; pues se oyen batir en ellas, como en zarpa de piedras, las olas del Mediterráneo. Las luces de las teas y hachos encendidos no fueron bastantes para registrar el agua; pero sí reconocieron la anchura de la cima, que es de más de dos picas".

 

 

 

 

 

 

 

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 Tras hacer otras breves descripciones, las luces empiezan a consumirse, y el miedo les hace ver cosas como éstas que nos cuenta:

"En el polvo como arenoso con que estaba cubierto el suelo, reconocieron estampada la figura de un animal extraordinario, que algunos, a pesar de su miedo, y perturbación de los sentidos, calificaron de Caimán, ú otro animal semejante.

 Disimulando todos el desaliento y susto, se apartaron de aquel sitio, y entre las huellas confusas de sus calzados, advirtieron había una como de pies desnudos, que cada uno de ellos ocupaba mas sitio que el ancho y largo de dos pies de los nuestros. Esto les ocasionó algún desahogo, porque no pudiendo ser huella de persona de este siglo, y no habiendo encontrado rastro de sus huesos en la cueva, se consintieron que de ella había salido viva". (2)

 

 

 

 

 

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 De esta forma tan amena nos continúa, Medina Conde, relatando la aventura, aunque nosotros la dejaremos img636aquí, ya que lo que deseábamos demostrar está a la vista; no hay duda de que el relato es netamente espeleológico. 

Resumiendo en una síntesis final, son a nuestro criterio las obras de Cornelio Nepote y Plutarco, las notas sobre cavidades andaluzas (e incluso españolas) más antiguas de que tengamos noticias, y la obra de Cecilio García de la Leña, Conversaciones históricas malagueñas, la primera publicación espeleológica de Andalucía.

 

 Plano y algunos materiales arqueológicos hallados en las excavaciones de D. Manuel Laza en la Cueva del Higuerón.

               Imagen: Manuel Laza Palacios: "El tesoro de los cinco reyes". (1967). Fotografía: Eduardo Ortega Rodríguez

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NOTAS

(1) No deja de ser curioso que ya en aquella época se hiciera esta diferenciación, separando un artículo de otro.

(2) Es altamente significativa la apreciación que hacen estos exploradores - sobre la que seguramente por su falta de rigor científico, parece no haber recaído nadie - acerca de las huellas de pies desnudos que vieron junto a las de sus zapatos, y de las que, de una forma simplista e intuitiva, afirmaron "no poder ser de persona de este siglo". Quitándole un poco de la exageración del momento en que se encontraban, y si efectivamente vieron esas huellas, (teniendo en cuenta que en esta cueva se han encontrado restos arqueológicos desde principios del Paleolítico Superior hasta el Bronce), no podemos dejar de recordar aquellas galerías llenas de huellas prehistóricas de Ojo Guareña y otras tantas cavernas europeas. Posiblemente, el paso de la gente destrozara para siempre, las que hubiesen podido ser las únicas (por ahora) huellas impresas del Sur de España. 

(*) NOTA DEL EDITOR

En la traducción que hace al castellano Ambrosio de Morales, y cita Medina Conde, de este primer artículo, existe una omisión intencionada de un fragmento del texto latino, que salva púdicamente con estas palabras: "A más de esto, hizo allí Pacieco con Craso otras muchas cosas, que en particular cuenta Plutarco, donde pueden leerse, y tomó de Cornelio Nepos, que parece que lo supo por relación de persona que estuvo allí dentro con Craso, las que dexo por no ser à nuestro propósito".

Para los que sientan curiosidad por conocer cuáles fueron esas otras muchas cosas, que Pacieco hizo por M. Craso y sus acompañantes, aparte de enviarles diariamente "lo necesario para comer, no sólo para su sustento, sino es también para su regalo"; siguiendo el consejo de Morales, acudimos al texto original de Plutarco, que dice: "Porque Vibio sabía agasajar a Craso con toda delicadeza; tanto, que hasta considerando sus pocos años, y viendo que era muy joven, quiso obsequiarle con los placeres que pide tal edad, pues ceñirse a lo puramente necesario más es de quien sólo tira a cumplir que de quien sirve con voluntad. Encaminándose, pues, a la ribera con dos esclavas bien parecidas, luego que llegó cerca del sitio, mostrando a éstas la puerta de la cueva, les dio orden de que entrasen en ella sin recelo. Craso y los que con él estaban, al ver que allá se dirigían, empezaron a temer no fuese que se hubiera descubierto o que se hubiera denunciado su retiro; preguntáronles, pues, qué querían y quiénes eran; mas luego que respondieron, como se les había prevenido, que buscaban a su amo que se hallaba allí refugiado, comprendiendo Craso la finura y esmero de Vibio para con él, dio entrada a las esclavas, las cuales permanecieron en su compañía por todo el tiempo restante, dando parte a Vibio de lo que les hacía falta. Dícese que Fenestela alcanzó a ver a una de ellas ya muy anciana y que muchas veces la oyó referir y traer a la memoria estas cosas con sumo placer."

(Plutarco: "Vidas paralelas", M. Craso, V)

BIBLIOGRAFÍA

PLUTARCO, "Vidas paralelas", Colección Austral nº 969, Espasa Calpe, (Madrid)

MORALES, Ambrosio de, (1575), "Crónica General de España", Tomo VIII, Reeditado por la Oficina de D. Benito Cano (1791), Tomo IV, pp. 63-69, (Madrid)

ROA, P. Martín de, (1662), "Málaga, su fundación y antigüedad eclesiástica i seglar", (Málaga)

MOREJÓN, (1677), "Historia de la antigüedad y grandeza de Málaga", (Málaga)

GARCÍA DE LA LEÑA, Cecilio, (1789), "Historia de la cueva junto a Málaga donde se ocultó Marco Craso", en "Conversaciones históricas malagueñas", pp. 113-118, (Málaga)

GARCÍA DE LA LEÑA, Cecilio, (1789), "Noticia de la gran cueva y subterráneo espacioso del Higuerón, en los Cantales de Málaga", en "Conversaciones históricas malagueñas", pp. 117-120, (Málaga)

DÍAZ DE ESCOBAR, Narciso, (1917), "La cueva del Higuerón", extractados de los "Anales de Málaga", Imprenta de J. Azuaga, (Málaga)

BERGAMÍN GARCÍA, Francisco, (1874), "Viaje de exploración a la cueva del Suizo", El Museo, 29 de Noviembre

GIMÉNEZ REINA, Simeón, y LAZA PALACIOS, Manuel, (1962), "Informe de las excavaciones en la Cueva del Higuerón o del Suizo", Noticiario Arqueológico Hispánico, Tomo VI, (1-3), pp. 60-67, y 10 pp. (1 plano, 10 lam.), (Madrid)

LAZA PALACIOS, Manuel, (1967), "El tesoro de los cinco reyes", Gráficas San Andrés, 95 pag. (1 plano, 7 fotog., 1 lam.), (Málaga)

LÓPEZ GARCÍA, Pilar, y CACHO, Carmen, (1979), "la Cueva del Higuerón (Málaga): Estudio de sus materiales", "Trabajos de Prehistoria, vol. 36, pp. 11-81 (1 mapa, 1 plano, 27 fig., 7 fotog., 73 gráficos), (Madrid)

 

 

 

 D. Manuel Laza Palacios

 

 

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