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NATURA QUIJOTENSE
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NATURA QUIJOTENSE

Mundus Subterraneus Lunes, 14 Abril 2008 14:20

 

 

copia-de-palacio-subterrne.jpgGeología e Hidrogeología del Quijote

¿Hay referencias al mundo subterráneo en la obra cumbre de la literatura española y universal, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes? Para contestar a este interrogante desde la Espeleología o la Hidrogeología, se concibió un singular proyecto, Natura Quijotense, llevado a cabo a lo largo del año 2005, cuarto centenario de la primera edición del Quijote. El proyecto,- una equilibrada síntesis de elementos literarios y artísticos, con otros de investigación geográfica, histórica o científica -, consistió en la edición de una carpeta conteniendo una colección de cuatro grabados originales al aguafuerte, acompañados de sus correspondientes textos, sobre lugares reales y concretos de la geografía cervantina, de interés geológico e hidrogeológico, ligados a parajes naturales donde transcurre la acción del Quijote. Esta edición fue promovida por el Instituto Geológico y Minero de España y la Consejería de Obras Públicas de Castilla-La Mancha.

 copia-de-palacio-subterrne.jpg "Palacio subterráneo de Montesinos". Aguafuerte de José Ganfornina, 2005

NATURA QUIJOTENSE se llevó a cabo a lo largo del año 2005, Cuarto Centenario de la primera edición de la obra cumbre de Miguel de Cervantes y de la literatura española, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Se concibió, configuró, y realizó en pleno año cervantino: no para el aniversario, sino en el año del Quijote.

 

 

 

boceto_laguna_de_la_lengua.jpgEl proyecto consistió en una colección de grabados, titulada Natura Quijotense, realizados ex profeso, basados en una selección de lugares de interés geológico e hidrogeológico de Castilla-La Mancha, ligados a parajes naturales donde transcurre la acción de El Quijote. Consta de una colección de cuatro grabados: Palacio subterráneo de Montesinos, Hijas de Ruidera, Noche de Batanes y Por la manchega llanura. Están basados en lugares reales y concretos: la Cueva de Montesinos y la Laguna de la Lengua (en Ossa de Montiel), la Cascada de los Chorros (en Viso del Marqués), y una panorámica desde el pico de la Solana (en Herencia). Su financiación estuvo a cargo del Instituto Geológico y Minero de España y la Consejería de Obras Públicas de Castilla-La Mancha.

 La idea original surgió de José Antonio Fernandez Sánchez, Director General del Agua de Castilla-La Mancha. Tomó cuerpo con los trabajos de Juan José Durán Valsero, Jefe del Área de Coordinación Hidrogeológica del Instituto Geológico y Minero de España, a cuyo cargo quedaron los textos. Y cristalizó en la parte gráfica, de la mano de José Ganfornina Moreno, pintor, dibujante y grabador, con la colaboración del Taller Gravura. 

entrada-a-la-cueva-de-monte.jpgPara hacer realidad lo que fue una sencilla idea, han sido necesarias labores muy diversas. Se precisaron variasboceto_cueva_de_montesinos.jpg
relecturas, totales y parciales, de El Quijote, y una auténtica labor de investigación para la selección de los lugares idóneos, citados en el Quijote, que resultaran representativos de la naturaleza geológica y la geografía del agua de la tierra manchega. Además, se consultaron muchas ediciones ilustradas antiguas, así como 
mapas con las posibles rutas del Quijote. También fueron necesarias labores de campo, sobre el terreno, para la realización de bocetos al natural de los grabados. Estas visitas se hicieron en primavera (Cueva de Montesinos, Lagunas de Ruidera y los Chorros) y otoño (La Solana).

 

PALACIO SUBTERRÁNEO DE MONTESINOS

 "Pidió don Quijote al diestro licenciado que le diese un guía que le encaminase a la cueva de Montesinos, porque tenía gran deseo de entrar en ella y ver a ojos vistas si eran verdaderas las maravillas que de ella se decían por todos aquellos contornos."

"Luengos tiempos ha, valeroso caballero don Quijote de la Mancha, que los que estamos en estas soledades encantados esperamos verte, para que des noticia al mundo de lo que encierra y cubre la profunda cueva por donde has entrado, llamada la cueva de Montesinos: hazaña solo guardada para ser acometida por tu invencible corazón y tu ánimo estupendo. Ven conmigo, señor clarísimo; que te quiero mostrar las maravillas que este transparente alcázar solapa, del cual yo soy alcaide y guarda mayor perpetuo, porque soy el mismo Montesinos, de quien la cueva toma nombre."  Miguel de Cervantes Saavedra, "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", 1605 

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 "La luz se va perdiendo en un leve resplandor allá arriba; el piso desciende en un declive suave, resbaladizo, bombeado; sobre nuestras cabezas se extiende anchurosa, elevada, cóncava, rezumante, la bóveda de piedra [...] La atmósfera es densa, pesada; se oye, de rato en rato, en el silencio, un gotear pausado, lento, de aguas que caen del techo.

Y en el fondo, abajo, en los límites del anchuroso ámbito, entre unas quiebras rasgadas, aparece un agua callada, un agua negra, un agua profunda, un agua inmóvil, un agua misteriosa, un agua milenaria, un agua ciega que hace un sordo ruido indefinible - de amenaza y lamento - cuando arrojamos sobre ella unos pedruscos. Y aquí, en estas aguas que reposan eternamente en las tinieblas, lejos de los cielos azules, lejos de las nubes amigas de los estanques, lejos de los menudos lechos de piedras blancas, lejos de los juncales, lejos de los álamos vanidosos que se miran en las corrientes; aquí, en estas aguas torvas, condenadas, está toda la sugestión, toda la poesía inquietadora de esta Cueva de Montesinos" Azorín, "La ruta de Don Quijote", 1905

 

 

dor_cueva_de_montesinos.gif Grabado de Gustavo Doré

Cambroneras y cabrahigos vigilaban la entrada al mundo subterráneo, poblada de cuervos y grajos, cuando Don Quijote llegó a la boca de la Cueva de Montesinos, dispuesto a comprobar por sí mismo las maravillas que al parecer contenía. No era pequeña la tarea, pues en los albores del siglo XVII la exploración de las cavernas no era cosa común: el mundo subterráneo era un continente apenas conocido, poblado de leyendas y seres mitológicos.

bajando_a_la_cueva_de_montesinos.gifSin embargo, en varias ocasiones Cide Hamete Benengeli cita cavernas y simas; algunas perfectamente identificables, como la Sima de Cabra, en Córdoba y la propia Cueva de Montesinos (en el término municipal de Ossa de Montiel, Albacete), y otras sin identificar, como la cueva donde cayó Sancho en el capítulo LV de la segunda parte. Muchos autores opinan que los capítulos que Cervantes le dedica a la aventura de la Cueva de Montesinos son los más excelsos del Quijote, y, desde luego, los más precisos desde el punto de vista geográfico. Pese a ello, es muy probable que Cervantes no quisiera describir la Cueva de Montesinos en concreto, ni una cueva en general, pues no se recrea con teóricas descripciones de estalactitas y estalagmitas, aunque es seguro que tenía noticias indirectas de aquella, por la somera pero acertada descripción que hace de la boca de la cueva.

 

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La Cueva de Montesinos es, desde una estricta visión geológica, una cavidad de hundimiento, generada en rocas dolomíticas horizontales de edad Triásica. Pero, ¿cuál es el significado de la cueva para Don Quijote? ¿Palacio o mazmorra subterránea? Al bajar a la cueva, Don Quijote descubre que en su interior mora Montesinos (que presta su nombre a la cavidad), reinando en un mundo paralelo donde el encantamiento y la belleza son las leyes. En este palacio subterráneo, el sentido del tiempo es diferente al de la superficie, y misterios ignotos, como la relación del mundo subterráneo (incluidas sus aguas, presentes en el fondo de la cueva de Montesinos) con el origen de las cercanas lagunas de Ruidera y con el fugaz río Guadiana, se ponen sutilmente de manifiesto. Posiblemente, Cervantes, Cide Hamete Benengeli, Don Quijote y Montesinos, listados en orden de menor a mayor irrealidad, conocían más cosas de lo que dieron a entender del mundo real que del imaginario subterráneo.

 

copia-de-hijas-de-ruidera-c.jpg  "Hijas de Ruidera". Aguafuerte de José Ganfornina, 2005

 HIJAS DE RUIDERA

 "...las lagunas de Ruidera, famosas así mismo en toda la Mancha y aún en toda España."

" ¡Oh lloroso Guadiana y vosotras sin dicha hijas de Ruidera, que mostráis en vuestras aguas las que lloraron vuestros hermosos ojos! "

"...solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió tener Merlín con ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora, en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha, las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de España, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden santísima, que llaman de San Juan. Guadiana, vuestro escudero, plañendo asimismo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado por su mismo nombre; el cual, cuando llegó a la superficie de la Tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra; pero como no es posible dejar de acudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes le vean. Vanle administrando con sus aguas las referidas lagunas, con las cuales, y con otras muchas que llegan, entra pomposo y grande en Portugal."  Miguel de Cervantes Saavedra,  "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", 1605dique-travertino.jpg

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"Las lagunas de Ruidera comienzan a descubrir, entre las vertientes negras, sus claros, azules, sosegados, limpios espejos" Azorín, "La ruta del Quijote", 1905

Razón tenía Azorín cuando afirmaba que la superficie de las lagunas de Ruidera parecen a veces auténticos espejos, donde el cielo se mira. Razones tenía también Cervantes, para considerarlas un enclave conocido en toda España. Entre otras, una buena razón es que ellas son, en la realidad del mundo subterráneo quijotesco, la dueña Ruidera y sus siete hijas y dos sobrinas, encantadas por el mago Merlín, y trastocadas en ese fantástico collar de perlas acuáticas, alimentadas por las aguas subterráneas que no son sino sus contínuas lágrimas, que ven por primera vez la luz del día.

rebosadero.jpgDecir Ruidera es decir Guadiana, el escudero de Durandarte, convertido en río de nuevo por el mago Merlín. El Guadiana es río de ríos (mejor dicho, etimológicamente es el río-río-río), como diría Hernández Pacheco, coleccionista de guadianas. A veces sin agua, siempre con ruido, porque Ruidera viene de ruido. El ruido telúrico e inquietante que acompaña el brotar de los zampoñones, bruscos borbotones de agua subterránea que nacen en la cabecera de las lagunas en épocas de fuertes precipitaciones; o el atronador ruido que surge de las cascadas existentes entre las lagunas, cuando el agua que rebosa de una, a través de represas travertínicas que cierran el paso a la corriente, cae sobre la siguiente.mapa_lagunas.gif

Lagunas de Ruidera

Por increíble que parezca, Cervantes y Don Quijote no se recrean en las lagunas de Ruidera. Incluso hacen mal el cálculo: la realidad dice que son más de las diez que sugiere Cervantes, las lagunas existentes a caballo entre los límites de las provincias de Albacete y Ciudad Real. 


  Laguna de la Lengua 

laguna-de-la-lengua.jpgUna de ellas, la laguna de la Lengua, en el término de Ossa de Montiel, ofrece habitualmente un excepcional color turquesa en sus quietas aguas. A veces, si uno se fija bien, entre las ondas que rizan apenas la superficie, puede entreverse un rostro, distinguible a duras penas, que casi siempre llora, aunque sus lágrimas vayan aguas arriba, como no queriendo dejar nunca la tierra que la cobija y la encierra.

 

 

 

noche-de-batanes-copia.jpgNOCHE DE BATANES 

"Noche de batanes". Aguafuerte de José Ganfornina, 2005

 

"Subió Don Quijote sin replicarle más palabras y, guiando Sancho sobre su asno, se entraron por una parte de Sierra Morena, que allí junto estaba, llevando Sancho la intención de atravesarla toda e ir a salir al Viso o a Almodóvar del Campo y esconderse algunos días por aquellas asperezas"

"No es posible, señor mío, sino que estas yerbas dan testimonio de que por aquí cerca debe haber alguna fuente o arroyo que estas yerbas humedece, y así será bueno que vayamos un poco más adelante; [...] no habían andado doscientos pasos cuando llegó a sus oídos un gran ruido de agua, como que de algunos grandes y levantados riscos se despeñaba. Alegróles el ruido en gran manera; y parándose a escuchar hacia qué parte sonaba, oyeron a deshora otro estruendo que les aguó el contento del agua, especialmente a Sancho, que naturalmente era medroso y de poco ánimo. Digo que oyeron que daban unos golpes a compás, con cierto crujir de hierros y cadenas, que, acompañado del furioso estruendo del agua, hubieran puesto pavor a cualquier otro corazón que no fuera el de don Quijote."

"Seguíale Sancho a pie, llevando, como tenía por costumbre, del cabestro a su jumento, perpetuo compañero de sus prósperas y adversas fortunas; y habiendo andado una buena pieza por entre aquellos castaños y árboles sombríos, dieron en un pradecillo que al pie de unas altas peñas había, de las cuales se precipitaba un grandísimo golpe de agua. Al pie de las peñas había unas casas mal hechas, que más parecían ruinas de edificios que casas, de entre las cuales advirtieron que salía el ruido y estruendo de aquel golpear, que aún no cesaba. Alborotóse Rocinante con el estruendo del agua y de los golpes [...] al doblar una punta, apareció descubierta y patente la misma causa, sin que pudiese ser otra, de aquel horrísono y para ellos espantable ruido, que tan suspensos y medrosos toda la noche los había tenido. Y eran - si no lo tienes, ¡ oh lector !, por pesadumbre o enojo - seis mazos de batán, que con sus alternativos golpes aquel estruendo formaban."   Miguel de Cervantes Saavedra,  "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", 1605


cascada_de_los_chorros.jpgEl lugar conocido como los Chorros se encuentra en el corazón de Sierra Morena, en el término municipal de Viso del Marqués, al sur de la provincia de Ciudad Real, cerca del límite con Andalucía. Aquí sitúan algunos estudiosos de El Quijote la acción del episodio de los batanes, donde Don Quijote y Sancho se vieron sorprendidos (que no asustados, al menos el brioso caballero) por el estruendo que producía la caída del agua y el funcionamiento de los poderosos mazos de los batanes. Sí parece cierto que por estos derroteros anduvo Don Quijote, pues el Viso es citado expresamente en alguno de los capítulos que versan sobre sus andanzas en Sierra Morena.

pilar_de_acueducto.jpg No es la primera vez que un grabado refleja una cascada muy similar a la de los Chorros, como muestra alguna de las ediciones de El Quijote del siglo XIX, pero sí es el primero que incorpora e integra todos los elementos paisajísticos singulares de su entorno: la cascada de Los Chorros, donde el agua, curiosamente rica en hierro, procedente de la sierra, se despeña alegremente, produciendo un rumor que llena de sonidos el valle; los restos arquitectónicos todavía existentes, entre los que se mezclan potentes pilares de piedra, que debían soportar un aéreo acueducto para transportar el agua desde la cascada, junto con algunas mal conservadas ruinas de los posibles batanes; y la cueva de la Ventana, fantástico anticlinal desventrado por la erosión, y agujereado, conformado por una bóveda de cuarcitas paleozoicas, algo alejada de la cascada, pero acercada magistralmente por la mágica mano del artista.

 

cueva-de-la-ventana.jpg Cueva de la Ventana

 No es extraño que El Quijote y Sancho vuelvan a sorprenderse una vez más, pues la visión nocturna de semejante conjunto es, ciertamente, bella y sobrecogedora.

 

 

 


POR LA MANCHEGA LLANURA

 
"Por la manchega llanura". Aguafuerte de José Ganfornina, 2005


por_la_manchega_llanura.jpg"Por la manchega llanurallanura_desolada.jpg
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar..."

León Felipe, Vencidos... "Versos y oraciones del caminante", 1920-1929


"...la llanura es la misma llanura yerma, parda, desolada, que se atraviesa para ir a los altos de Puerto Lápiche"  Azorín, "La ruta del Quijote", 1905

"se dio luego orden de que velase las armas en un corral grande que a un lado de la venta estaba; y recogiéndolas don Quijote todas, las puso sobre una pila que junto a un pozo estaba."

"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida..."  Miguel de Cervantes Saavedra, "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", 1605

viedos.jpgPor la manchega llanura es el primer verso de un poema de León Felipe dedicado a la figura de Don Quijote, que refleja bien la desesperada carga emotiva del caballero, encuadrada en un paisaje ampliamente representativo de la Mancha. Don Quijote y la llanura manchega se entrecruzaron, con toda seguridad, en muchas ocasiones, pero posiblemente fue en las cercanías de Puerto Lápice donde tuvieron lugar algunas de sus más famosas aventuras. Efectivamente, Puerto Lápice y su entorno son una de las claves geográficas de El Quijote: allí estaba la venta donde fue nombrado caballero, tras velar durante toda una noche sus armas junto a un pozo. También allí se sitúa la acción de la batalla de los molinos, celebrada universalmente como uno de los arquetipos quijotescos.

 

 

velando_las_armas.jpgCiertamente, La Mancha es llanura, horizonte y libertad. Y no hay que olvidar que la libertad es para Don Quijote uno de los mayores valores existentes. Libertad ganada y construida, en este caso, sobre una tierra difícil; la denominación de La Mancha proviene del árabe Al-Mansha, que significa tierra seca, o lo que aparentemente es lo mismo, tierra sin agua. Pero sólo en apariencia, porque bajo la tórrida superficie de los llanos manchegos se encuentran grandes cantidades del preciado líquido. Los acuíferos manchegos eran, en tiempos de Cervantes, y lo son aún, importantes reservas estratégicas de agua subterránea, belleza oculta, raíces de libertad.

crestas.jpg Ahora bien, si los llanos son parte importante de la idiosincrasia geográfica manchega, no lo son menos las crestas. Frecuentemente labradas en cuarcitas paleozoicas fuertemente plegadas, las sierras, como la de La Solana, en Herencia, desde donde se observa de manera imponente la llanura manchega, permiten observar la grandeza de los llanos en todo su esplendor. Sin llanos, las crestas no adquieren su realce, no alcanzan su sentido, su magnificencia; y viceversa: sin crestas, los llanos, la llanura manchega, no encuentra su horizonte, no limita su amplitud; en definitiva, no adquiere la escala de lo real. Y permiten a Don Quijote y Sancho - sin olvidar a Rocinante y al rucio - asomarse a esa turbadora realidad.

 

Fotografías:

Jose Antonio Fernández Sanchez, Juan José Durán Valsero y Turismo de Castilla-La Mancha

 

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