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ESPELEOBUCEO: TRABAJO DE HÉRCULES, ARTIFICIO DE ARIADNA...Y TORMENTO DE SÍSIFO

Mundus Subterraneus Jueves, 07 Febrero 2008 23:09

Una mítica de la exploración subacuática de las cavernas.
 

especimen-de-hidronauta-web.jpgLa exploración subacuática de las cavernas es una disciplina reciente dentro del amplio abanico de la investigación subterránea. Sin embargo, la complejidad técnica y alta especialización, hace que su práctica esté al alcance de muy pocos. Los espelebuceadores, al igual que héroes antiguos, se enfrentan en cada inmersión a retos y desafios que rozan los límites de las capacidades físicas y psicológicas del ser humano. Sus hazañas, casi nunca bien conocidas y valoradas, siempre me han producido admiración y respeto. He aquí, un particular homenaje a esta rara y sofisticada especie de explorador... el hidronauta 

 

 

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 Dedicado a mis excelentes amigos,   Jorge Lopera, David Pérez y Patricia Carrasco

 

Una de mis más vívidas y emocionantes impresiones de los últimos tiempos surgió a raíz de un hecho presenciado hace ahora unas semanas. Me encontraba asomado a la oscura boca de la Surgencia de Zarzalones, una vasta caverna inundada que alumbra el nacimiento del río Grande, en la malagueña Sierra de las Nieves. Allí, inclinado sobre la plataforma de tablas instalada para facilitar la entrada y salida de los exploradores subacuáticos, observaba el oscuro túnel que se perdía en las sombras. Un agua quieta y transparente, que permitía observar el accidentado fondo sembrado de piedras y bloques, ocupaba el conducto de lado a lado y dejaba entrever que su superficie terminaría acariciando el techo, allá en la zona sombría, inundando total y definitivamente la caverna.

 


Eso era todo lo que podía verse a la luz blanquecina e incierta de una placa de leds instalada para alumbrar el espacio donde los buceadores iniciarían las maniobras para desequiparse y salir del agua. Pero, por el momento, la quietud y el silencio reinaban en él, y nada parecía presagiar un cambio inminente. Patri, que se encontraba esperando para ayudar a los dos exploradores a desembarazarse de sus pesados equipos, comentó la hora de salida... Miré el reloj: se había sobrepasado ya el tiempo acordado, pero el tiempo era siempre algo relativo. ¿Qué estaría ocurriendo ahí abajo? ¿Habrían encontrado una burbuja seca? ¿Se prolongaría la descompresión más de lo calculado? ¿Se habría presentado una dificultad imprevista?

 

Sumergido en estas inquietantes reflexiones, apenas me dí cuenta de una leve claridad que empezaba a insinuarse bajo las aguas en lo más profundo de la galería. Poco a poco, la luz se fué intensificando: un haz luminoso inquisitivo y movible descubría el tortuoso relieve subacuático. Por fín, de una forma casi sorpresiva, apareció un formidable torpedo que se dirigió directamente hacia nosotros, y agarrado a él, un extraño ser ¿cómo llamarlo?, un hidronauta, una especie de extraterrestre luminoso enfundado en todo un muestrario de tecnología punta, y al parecer, abrumado por la más descomunal tribotella que yo jamás había visto.


especimen_de_hidronauta_2.jpgUna vez llegado, comenzó a agitarse y a resoplar como un cetáceo venido de otro mundo, tratando de desembarazarse de las botellas de repuesto que portaba. Mientras tanto, se iluminó de nuevo el fondo, y un segundo torpedo, seguido de su hidronauta, enfiló sus últimos metros. Reunidos, ambos buceadores siguieron debatiéndose y resoplando un buen rato, mientras colocaban sus equipos. Después, ayudados por Patricia que se había introducido en el agua con traje de neopreno, se despojaron, con grandes trabajos, de los pesados tribotellas. Ya sobre las tablas, se quitaron la máscara, y los rostros, - algo congestionados por el largo remojo, el frío y la presión-, de los exploradores,- que no eran otros que mis amigos Jorge y David-, salieron por fín a la luz.

 


botellas_de_mezcla_de_gases.jpgHabían realizado una exploración llamada de punta, añadido algunos centenares de metros de nueva galería al conocimiento de la caverna, y de paso, batido un récord deportivo andaluz, pero no parecían del todo satisfechos. Los meses de cuidadosos preparativos; las numerosas visitas previas a la cavidad para poner a punto la instalación; la carga con una mezcla exactamente proporcionada de gases de varias decenas de botellas; el transporte de éstas y el resto del pesado equipo a través del sendero de cabras que desciende hasta la surgencia; el cálculo y la planificación rigurosa de los detalles de la inmersión... Tal vez los logros no compensaban el hercúleo trabajo realizado.

 


Conocía yo los detalles de estos preparativos; sabía de las dificultades y retos de la actividad, pero sólo allí, aquel día, en aquel momento, tomé conciencia plena y absoluta del tremendo esfuerzo físico, del rigor mental necesario para la práctica de esta disciplina. Posiblemente,- pensé -, si los antiguos dioses aún andaran entre nosotros, hubieran encomendado a un Hércules de nuestro tiempo, como uno de sus más penosos trabajos, unas cuantas exploraciones subacuáticas de cavernas como ésta.

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 Trabajo de Hércules

Porque la exploración de estos inmensos laberintos inundados sólo puede acometerse con el espíritu épico de un Hércules, o mejor, de un Teseo, dispuesto cada vez a burlar al oscuro Minotauro del frío, de la profundidad, del enturbiamiento, de la desorientación..., y además, en un límite preciso e inviolable de tiempo: el de la duración de la preciosa carga de aire respirable que transporta. ¿Conocéis el famoso mito de Teseo y el laberinto de Creta? Os lo referiré brevemente... en palabras de Robert Graves:


extrao_hidronauta.jpg"En compensación por la muerte de Androgeo [hijo de Minos], Minos ordenó que los atenienses enviaran siete muchachos y siete doncellas cada nueve años, al Laberinto de Creta, donde esperaba el Minotauro para devorarlos. Este Minotauro, que se llamaba Asterio, o Asterión, era el monstruo con cabeza de toro que Pasifae [esposa de Minos] había tenido con el toro blanco [toro de Poseidón, sacrificado posteriormente por Teseo].

Poco después de la llegada de Teseo a Atenas venció la fecha del tributo por tercera vez, y sintió tanta lástima por los padres cuyos hijos podían ser elegidos por sorteo, que él mismo se ofreció como una de las víctimas. [...] La hija de Minos, Ariadna, se enamoró de él a primera vista. "Te ayudaré a matar a mi hermanastro, el Minotauro - le prometió en secreto - si puedo volver a Atenas contigo como tu esposa".

Teseo aceptó de buena gana ese ofrecimiento y le prometió casarse con ella. Ahora bien, Dédalo [arquitecto del laberinto], antes de salir de Creta, había dado a Ariadna un ovillo de hilo mágico y le dio instrucciones sobre la manera de entrar y salir del Laberinto. Debía abrir la puerta de entrada y atar al dintel el extremo suelto del hilo; el ovillo iría desenredándose y disminuyendo a medida que avanzase, tortuosamente y dando muchas vueltas, hacia el recinto más recóndito donde se alojaba el Minotauro.

Ariadna entregó ese ovillo a Teseo y le dijo que siguiera el hilo hasta que llegara donde dormía el monstruo, al que debía asir por el cabello y sacrificar a Poseidón. Luego podría volver siguiendo el hilo, que iría enrollando y formando de nuevo el ovillo"...

Aquí dejamos el relato. Como sabéis, Teseo cumplió su propósito con el Minotauro, pero en cambio, olvidó su promesa a Ariadna, abandonándola cruelmente en la playa de Naxos. Sus amargos lamentos todavía resuenan en la Cultura del Renacimiento y el Barroco, a través de obras de arte, pinturas y óperas. Pero volvamos al espeleobuceo...


¿No es el hilo de Ariadna el artificio utilizado por los exploradores para encontrar su camino de regreso a través de los dédalos inundados? Fijaos que hermosa aplicación de un Mito antiguo a los procedimientos de exploración de uno de los últimos espacios ignotos del planeta en el siglo XXI. Efectivamente, la cuerda-guía es la herramienta fundamental de toda exploración subacuática en una caverna. Su instalación se realiza con gran cuidado, atendiendo a la correcta elección de anclajes en los diversos tramos, la tensión adecuada, el marcaje de distancias y orientaciones...Su propósito, como el del hilo mágico de Ariadna, es servir de guía en todo momento, y en cualquier condición.
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                                                                                                                                                                                      Hilo de Ariadna


Porque, a diferencia del héroe clásico, este moderno Teseo ha de enfrentarse a retos y peligros más exigentes aún. Los sedimentos arcillosos presentes en estos sifones terminan, en muchos casos, enturbiando inexorablemente el agua antes cristalina, perdiéndose, en la práctica, toda visibilidad, de manera que, pese a la luz que dispersa las tinieblas, una neblina opaca y arcillosa le obliga a continuar su exploración a ciegas. Por otra parte, la reserva de aire impone un límite tan preciso e insoslayable, que es necesario calcular con todo rigor el tiempo. El tiempo de instalación, de exploración, de regreso, del margen de seguridad, de las paradas de descompresión...a que obliga un reto no menor: la profundidad alcanzada.

 

Explorando el laberinto

 El objetivo del espeleobuceador no es, como el de Teseo, matar al Minotauro, sino conocer los secretos del Laberinto. Al monstruo, como símbolo del peligro latente, pretende esquivarlo, burlarlo, neutralizar su amenaza a base de técnica, orden y autodominio. Imaginaos a un Teseo que tuviera que explorar el Dédalo y matar al monstruo, - o escapar de él-, con los ojos vendados, en un tiempo total acotado, con paradas obligatorias, todo ello bajo pena capital en caso de incumplimiento...así de riguroso es el desafío que se impone esta rara especie de explorador.

...Cuando termina la exploración, otra actividad se inicia; tal vez menos excitante y más prosaica, pero igualmente necesaria: las vacías botellas de buceo y el voluminoso equipo aparecen amontonados, listos para ser cargados montaña arriba. Abrumados bajo el peso de portabotellas y sacas, vemos portear una y otra vez a estos Sísifos, equilibrándose trabajosamente por el escarpado sendero. ¿ Sabéis que le ocurrió a Sísifo?... Nos lo sigue contando Robert Graves:


tormento_de_ssifo.jpg "Zeus ordenó a su hermano Hades que llevase a Sísifo al Tártaro [el Infierno de los griegos] y le castigase eternamente por haber revelado los secretos divinos. Pero Sísifo no se intimidó: astutamente, puso a Hades unas esposas con el pretexto de aprender cómo se manejaban y en seguida se apresuró a cerrarlas. Así quedó Hades preso en la casa de Sísifo durante varios días, creando una situación imposible, porque nadie podía morir, ni siquiera los hombres que habían sido decapitados; hasta que al fín Ares, cuyos intereses quedaban amenazados, acudió apresuradamente, liberó a Hades y puso a Sísifo en sus garras.

[...] se impuso a Sísifo un castigo ejemplar. Los Jueces de los Muertos le mostraron una piedra gigantesca, y le ordenaron que la subiera a la cima de una colina y la dejara caer por la otra ladera. Pero nunca ha conseguido hacer eso. Tan pronto como está a punto de llegar a la cima le obliga a retroceder la desvergonzada piedra, que salta al fondo mismo una vez más. Él la vuelve a tomar cansadamente y tiene que reanudar la tarea, aunque el sudor le baña el cuerpo y se alza una nube de polvo sobre su cabeza".

De esta manera expresa el mito clásico la realización de una tarea penosa y repetitiva. Pero la motivación de los exploradores y las emociones de esta formidable aventura allanarán los obstáculos. El ciclo no tardará en iniciarse de nuevo. Las botellas volverán a ser cargadas con las mezclas de gases, acordes a la profundidad, los equipos revisados cuidadosamente, los planes, renovados. Y cualquier día, todas estas cosas bajarán otra vez sobre los hombros de los exploradores por el estrecho sendero de cabras que conduce a la Surgencia de Zarzalones, y una vez más, sondearán en sus aguas los secretos del Laberinto.

 


Bibliografía:
Robert Graves: " Los mitos griegos". Alianza Editorial, Madrid, 1985
Imágenes:
David Pérez y Patricia Carrasco

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