BANNER_SOCI_02.jpg
 
 

EN LAS SIMAS OSCURAS

Mundus Subterraneus Jueves, 07 Agosto 2008 15:28

 

 

NovalisEl Enrique de Ofterdingen de Novalis y el espíritu romántico

 

Novalis fue un artista precoz de asombrosa brillantez intelectual y honda espiritualidad. Su obra más conocida, los famosos Himnos a la Noche, han quedado como el modelo paradigmático de la concepción del mundo del Romanticismo, con su preeminencia del sentimiento y la intuición subjetivas sobre la razón. Cuando le sorprendió la muerte, estaba trabajando en la novela Enrique de Ofterdingen, un grandioso proyecto que pretendía mostrar el viaje de iniciación del joven Enrique, - trasunto del propio poeta -, a la búsqueda de la flor azul, símbolo de lo inalcanzable. En su camino, entra en contacto con el minero, que lo inicia en los misterios de la Naturaleza, a través de la visita a una gruta rica en restos paleontológicos, que es además la morada permanente del eremita, otro maestro aquí retirado del mundo para realizar el ideal del Sabio.

 

 La flor azulFriedrich von Hardenberg, universalmente conocido como Novalis, fue el poeta más importante, profundo y místico del romanticismo alemán. Su prematura muerte, antes de los 30 años, a causa de la tuberculosis, dejó inconclusa una novela, Enrique de Ofterdingen, "cuya originalidad y cuyo grandioso designio" - en palabras de su amigo y editor póstumo, L. Tieck - "se hubieran puesto de manifiesto más en la segunda parte que en la primera. Porque lo que el autor intentaba no era presentar este o aquel acontecimiento, [...], lo que quería era expresar la esencia misma de la poesía e iluminar la intención más profunda de este arte. Si la Naturaleza, [...], se transforma en poesía, es porque ésta es el espíritu que anima todas las cosas."

 

El viaje iniciático de un joven - el propio Novalis - en busca de las fuentes de la poesía es el tema principal del relato: Unos personajes simbólicos, los mercaderes, de los que, entre otros, se sirve el poeta para comunicarnos sus ideas, relatan de esta manera sus efectos:

 

"En la poesía todo es interior: así como los otros artistas llenan nuestros sentidos exteriores con sensaciones agradables, el poeta llena el santuario interior de nuestro espíritu con pensamientos nuevos, maravillosos y placenteros. Cuando un poeta canta estamos en sus manos; él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos. Tiempos pasados y futuros, figuras humanas sin número, regiones maravillosas y sucesos extraordinarios surgen ante nosotros, como saliendo de profundas cavernas, y nos arrancan de lo presente y conocido."

(Enrique de Ofterdingen, Primera Parte, La Espera, II)


...Y Poesía, - con mayúscula -, quizá el monumento poético más impresionante del primer Romanticismo, son sus Himnos a la Noche, extraordinarios cantos a las tinieblas en oposición a la luz, a lo mistérico e intuitivo frente a lo racional, a la dimensión mística y panteísta de la naturaleza en descrédito de la material:

 

friedrich caspar david

 "Dos hombres contemplando la luna", por Caspar David Friedrich

"¿ Que ser vivo, dotado de sentidos, no ama,
por encima de todas las maravillas del espacio que lo envuelve,
a la que todo lo alegra, la Luz
- con sus colores, sus rayos y sus ondas; su dulce omnipresencia -
cuando ella es el alba que despunta?

Como el más profundo aliento de la vida
la respira el mundo gigantesco de los astros,
que flotan, en danza sin reposo, por sus mares azules,
la respira la piedra, centelleante y en eterno reposo,
la respira la planta, meditativa, sorbiendo la vida de la Tierra,
y el salvaje y ardiente animal multiforme
[...]

Lo mismo que un rey de la Naturaleza terrestre,
la luz concita todas las fuerzas a cambios innúmeros,
ata y desata vínculos sin fin,
envuelve todo ser de la Tierra con su imagen celeste.
- Su sola presencia abre la maravilla de los imperios del mundo -.

Pero me vuelvo hacia el valle,
a la sacra, indecible, misteriosa Noche.
Lejos yace el mundo - sumido en una profunda gruta -
desierta y solitaria es su estancia.
Por las cuerdas del pecho sopla profunda tristeza.
En gotas de rocío quiero hundirme y mezclarme con la ceniza.
[...]

¿Qué es lo que, de repente, tan lleno de presagios, brota
en el fondo del corazón y sorbe la brisa suave de la melancolía?
¿Te complaces también en nosotros, Noche oscura?
¿Qué es lo que ocultas bajo tu manto, que, con fuerza invisible
toca mi alma?
Un bálsamo precioso destila de tu mano,
como de un haz de adormideras.
Por ti levantan el vuelo las pesadas alas del espíritu.
[...]

Más celestes que aquellas centelleantes estrellas
nos parecen los ojos infinitos que abrió la Noche en nosotros.
[...]"

Himnos a la Noche, Himno I (fragmentos)

Novalis Henri d OfterdingenAparece aquí la que será una de las imágenes más preciadas de Novalis: asociada a la noche, tan profundamente oscura como ella, se encuentra la caverna, el mundo subterráneo (...lejos yace el mundo - sumido en una profunda gruta - desierta y solitaria es su estancia). Esta concepción romántica de la caverna como espacio poético de iniciación , de toma de contacto con el misterio de la verdadera realidad, en contraposición a la luz ilusoria, toma carta de naturaleza y se desarrolla con singular belleza en el Enrique de Ofterdingen. Se manifiesta en el Sueño del protagonista, que marca premonitoriamente el itinerario de superación individual que se propone: en sus propias palabras, "la elevación del ser humano por encima de sí mismo"

 

"Por fin, al amanecer, cuando fuera apuntaban lo primeros rayos del sol, la agitación de su espíritu se fue remansando, y las imágenes fueron cobrando claridad y fijeza. Le parecía que caminaba solo por un bosque oscuro. Sólo raras veces la luz del día brillaba a través de la verde espesura. Pronto se encontró ante un desfiladero que subía montaña arriba. Tuvo que trepar por piedras musgosas, arrancadas de la roca viva y lanzadas corriente abajo por un antiguo torrente. Cuanto más subía más luminoso iba haciéndose el bosque. Por fin llegó a un pequeño prado que estaba en la ladera de la montaña. Al fondo del prado se levantaba un enorme peñasco, a cuyo pie vio una abertura que parecía ser la entrada de un pasadizo excavado en la roca.

Anduvo por él cómodamente un buen rato, hasta llegar a un ensanchamiento, una especie de amplia sala, del que salía una luz muy clara, que él había visto brillar ya de lejos. Así que entró vio un rayo muy fuerte, que, como saliendo de un surtidor, ascendía hasta la parte alta de la bóveda, para deshacerse allí en infinidad de pequeñas centellas, que se reunían abajo en una gran alberca; el rayo de luz brillaba como oro encendido; no se oía el más mínimo ruido: un sagrado silencio envolvía el espléndido espectáculo. Se acercó a la alberca, en la que ondeaban trémulos infinitos colores. Las paredes de la cueva estaban revestidas de aquel líquido, que no era caliente, sino fresco, y que desde ellas arrojaba una luz azulada y pálida. [...].

Embriagado de embeleso, pero dándose cuenta muy bien de todas las impresiones, nadó despaciosamente, siguiendo la corriente del río, que, saliendo de la alberca,se metía de nuevo en la roca. [...]. Una luz distinta le despertó. Se encontró en un mullido césped, a la vera de una fuente, cuyas aguas penetraban en el aire y parecían desaparecer en él. No muy lejos se encontraban unas rocas de color azul marino, con vetas multicolores; la luz del día que le circundaba tenía una claridad y una dulzura desacostumbradas; el cielo era de un purísimo azul oscuro.

Rostro flor Odilon RedonPero lo que le atraía con una fuerza irresistible era una flor alta y de un azul luminoso, que estaba primero junto a la fuente y que le tocaba con sus hojas anchas y brillantes. En torno a ella había miles de flores de todos los colores, y su delicioso perfume impregnaba todo el aire. El muchacho no veía otra cosa que la Flor Azul, y la estuvo contemplando largo rato con indefinible ternura. Por fin, cuando quiso acercarse a ella, ésta empezó de pronto a moverse y transmudarse: las hojas brillaban más y más, y se doblaban, pegándose al tallo, que iba creciendo; la flor se inclinó hacia él, y sobre la abertura de la corola, que formaba como un collar azul, apareció, como suspendido en el aire, un delicado rostro."

Sueño de Enrique (Enrique de Ofterdingen, Primera Parte, La Espera, I)

 

Sophie von KuhnLa contemplación de la flor azul, el famoso símbolo que funde el ideal poético con el amor, representado aquí por el rostro de su novia, Sophie von Kühn - desaparecida prematuramente a la temprana edad de 15 años, también a causa de la tuberculosis -, se convierte en alegoría de la Unidad, el "fín de todos los fines" a que aspiraba el poeta, y por extensión, el ideal de todo el movimiento romántico posterior a él.

 

En el fatigoso ascenso por el desfiladero y la travesía de la cueva en el sueño inicial de Enrique, encontramos, prefiguradas, las dificultades del camino iniciático antes de alcanzar, finalmente, su objetivo de contemplación del prado "lleno de flores" y la "flor azul". Posteriormente, en su viaje a lo largo de la obra, el joven encuentra multitud de personajes que influyen, aleccionan o ilustran su todavía dúctil espíritu en formación y le enseñan el itinerario a seguir. Esta tradición de los Bildunsroman o "relatos de formación", - donde el protagonista se hace a sí mismo a través de las vicisitudes y experiencias de la vida - son característicos del periodo romántico alemán, y su obra más representativa es el Wilhelm Meister de Goethe.

 

En la obra de Novalis, el viaje va decantándose paulatinamente hacia los aspectos más esenciales del conocimiento de la Naturaleza.

 

"Después de algunos días de viaje llegaron a un pueblo que estaba al pie de unos agudos montes, cortados por profundas gargantas. Por lo demás, la región era fértil y agradable, si bien la parte posterior de los montes ofrecía un aspecto de muerte y horror."

(Primera Parte, La Espera, V)

 

Ahora, en una etapa avanzada de su formación, el protagonista se encuentra ya preparado para recibir la influencia del que, a mi entender, será uno de sus más fascinantes maestros, el geólogo o "minero de paso". Este personaje trasluce las ideas del poeta y las propias experiencias de Novalis como filósofo de la Naturaleza, y estudioso de las ciencias naturales, en la Escuela de Minas de Novalis haus smallFreiberg, donde, a instancias de su padre, a la sazón director de las salinas de Weissenfels, había estudiado geología y mineralogía, preparación necesaria par ocupar un puesto de asesor en las salinas.

Casa de Novalis en Weissenfels

 

En este aspecto, es decisiva la influencia de maestros como Werner, que enseñaba mineralogía y estructura de los cuerpos sólidos en la Bergakademie. Por su enseñanza, defensora de la teoría del Neptunismo (que afirmaba que todo tenía su origen en gérmenes que se desarrollaron en el seno del agua primigenia), y plena de "fulgurantes iniciaciones a los más sublimes misterios de la Naturaleza" , se convierte, más que en profesor, en un guía espiritual para Novalis. Otra influencia importante fue la de Ritter, que concibe la Física como una "mística y ciencia esotérica" y que lo inicia en los misterios del galvanismo.

 

Pese a su concepción idealista, mágica y mística de la Naturaleza, Novalis no deja de ser un ilustrado. En realidad, según algunos autores, propone una fecunda síntesis entre las luces de la razón ilustrada y las sombras de la intuición y sensibilidad románticas. En su novela, prosigue relatándonos cómo Enrique, recién llegado al pueblo, conoce en la posada a un minero, que está contando su vida a un grupo de curiosos reunidos en torno a él:


"Contaba que había nacido en Bohemia, y que desde joven había tenido una gran curiosidad por saber qué era lo que las montañas ocultaban en su seno, de donde provenía el agua de las fuentes y donde se encontraban el oro, la plata y las piedras preciosas, que tan irresistible atracción ejercían sobre los hombres. [...] Que le gustaba trepar por las grietas y entrar en las cavernas, y que experimentaba un placer indecible recorriendo estas estancias y observando aquellas bóvedas, fabricadas por los siglos".

 

Mina 2Mina inglesa, S. XVIII. Imagen: Drawings on geology

Hay que decir que el campo de acción del minero, tal como se entendía a finales del siglo XVIII, no discernía entre minas, cavidades artificiales o grutas naturales, siendo todas ellas escenario de sus actividades y exploraciones. En ese aspecto, en su intimidad con el mundo subterráneo, no distinguimos al minero de entonces, del espeleólogo de nuestros días. Todos los pasajes que siguen, donde el personaje nos señala las cualidades de contemplación, paciencia, perseverancia, fortaleza y hermandad que deben poseer los exploradores subterráneos, tienen la ambivalencia, - a pesar de estar escritos hace más de doscientos años -, de identificarse perfectamente tanto con los mineros idealizados de antaño, como con los espeleólogos, - asímismo idealizados -, de nuestros tiempos:

 

"Veía a los que iban a ser mis compañeros como héroes subterráneos, como hombres que tenían que superar mil peligros, pero que, a la vez, tenían la envidiable suerte de poseer conocimientos maravillosos, gente que en su trato grave y silencioso con las rocas, que son los primeros hijos de la Naturaleza, en las maravillosas grutas de las montañas, están preparados para recibir dones del cielo y para elevarse sobre este mundo y sus tribulaciones."
[...].

 

 

 

Mina 1

Mina alemana, s. XVI. Imagen: Drawings on geology

 

"El minero nace pobre y muere pobre. Sólo aspira a una cosa: saber dónde se encuentra el imperio del metal y sacarlo a la luz del día. Con ello se contenta: el brillo cegador de los metales no puede nada contra la pureza de su corazón. El fuego de su peligrosa locura no es capaz de inflamar su espíritu: la felicidad del minero está en la contemplación de sus extrañas formaciones, lo peregrino y singular de su origen y de su morada, no en esta posesión material que promete a los hombres toda clase de dichas.
[...].
En cambio, ved con que paz y sosiego trabaja el minero en su desierto subterráneo: pobre, contento con lo que tiene, alejado del tumulto y la agitación del día, en él alienta sólo el ansia de saber y el amor a la paz y la concordia. En su soledad se recrea pensando en sus compañeros y en su familia, y siente siempre viva la hermandad y la solidaridad entre los hombres. Su oficio le enseña a ser paciente, a no cansarse nunca, a no distraerse en pensamientos vanos. Porque tiene que habérselas con una fuerza extraña, dura e inflexible, que sólo un empeño obstinado y una vigilancia constante son capaces de vencer."

Recuerdos del viejo minero (Primera Parte, La Espera, V)


No menos interesante es la visión que de los escudriñadores de los misterios subterráneos da el eremita, un nuevo personaje que aparece más adelante:

 

"Vosotros, los mineros - dijo el eremita -, sois una especie de astrólogos al revés: mientras que éstos están siempre mirando al cielo y recorriendo con la vista sus inmensidades, vosotros dirigís vuestra mirada al fondo de la tierra y escudriñáis su arquitectura. Aquellos estudian las virtudes e influencias de las estrellas, vosotros investigáis las fuerzas de las rocas y montañas y los efectos de los variados estratos. Para aquellos el cielo es el libro del futuro, para vosotros la tierra es el monumento de un remoto pasado del mundo".

Comentarios del eremita (Primera parte, La Espera, V)

 

Continuando su relato, Enrique pide al viejo minero que cante alguna canción de juventud, de las que usaban para aligerar su penoso trabajo. El minero responde cantando este inolvidable texto, lleno de sencillez y emoción contenida, que bien pudiera ser , en nuestros días, adoptado como Himno del Espeleólogo:

 

En las simas oscuras"Señor es de la tierra
quien sus entrañas mide
y en su profundo seno
todo dolor olvida.

Él penetra el misterio
de la roca escondida;
él baja infatigable
a su oscuro taller.

Con la tierra se une,
a fondo la conoce;
por ella arde de amor
como por una novia.

[...]

Las brisas del pasado
soplan en torno a él,
y en las simas oscuras
brilla una eterna luz."


Canción del viejo minero (Primera parte, La Espera, V)


...Y seguidamente, en un quiebro inesperado del relato, el anciano maestro pasa de la exposición nostálgica a la acción práctica, proponiendo a sus oyentes una exploración, en aquel mismo momento, de ciertas grutas cercanas al pueblo. Enrique no duda en participar: será su descubrimiento y su primera experiencia directa del mundo subterráneo:

 

"Hoy, con la luz del día, he visto algunas cuevas interesantes. No están muy lejos de aquí; podríamos ir ahora; quizás a algunos de vosotros os gustaría acompañarme; con sólo que nos llevemos una linterna creo que podremos examinarlas sin dificultad. Toda la gente de aquel pueblo conocía aquellas cuevas, pero hasta entonces nadie se había atrevido a penetrar en ellas: creían en pavorosas leyendas de dragones y otros monstruos que, decían, habitaban allí.
[...]

 

CavernaKarl Friedrich Schinkel, "Caverna". Imagen: Drawings on geology

Mientras que Enrique estaba entregado a estos pensamientos el grupo se había ido acercando a la cueva. La entrada era baja; el anciano cogió una antorcha, trepó por unas piedras y penetró en la caverna. Notó que de ella salía una ligera corriente de aire; entonces se volvió a los otros y les dijo que podían seguirle sin temor. [...]. Al principio fueron siguiendo un pasadizo bastante estrecho; pronto llegaron a una cueva espaciosa y de alto techo, que la luz de las antorchas no podía iluminar del todo; sin embargo, en la pared del fondo les pareció ver algunas aberturas que se perdían en la roca. El suelo era blando y bastante regular; tampoco las paredes ni el techo eran ásperos ni rugosos; pero lo que más llamó la atención de todos fue la gran cantidad de huesos y dientes que cubrían el suelo. Muchos de ellos se conservaban perfectamente; en otros se podían apreciar huellas de descomposición, y los que sobresalían de las paredes parecían como petrificados. La mayoría de ellos eran de gran tamaño, como si hubieran pertenecido a animales de una fuerza extraordinaria. [...].


Asistimos a un clásico relato de exploración espeleológica muy verosímil y fiel a la realidad. Es indudable que el poeta, familiarizado con las cavernas de su Sajonia natal, realiza una descripción minuciosa de aquello que conoce bien. También se pone aquí de manifiesto, - y en los pasajes que siguen -, el carácter ilustrado de Novalis, su comprensión de que aquella gran cantidad de huesos fosilizados, no son, como cree el vulgo, huesos de dragones, sino restos de grandes animales extintos, que hoy reconoceríamos, sin duda, como osos de las cavernas.

 

Karst. Imagen: Drawings on geologyKarst aleman

"El anciano quería seguir explorando la montaña, pero los campesinos encontraron más prudente retirarse y esperarle a la entrada de la caverna. Enrique, los mercaderes y el muchacho se quedaron con el viejo después de haberse provisto de cuerdas y antorchas. así llegaron pronto a una segunda cueva; el anciano tuvo buena cuenta en señalar con huesos dispuestos de una determinada manera el pasadizo por el que habían venido. Aquella caverna se parecía mucho a la primera; tenía también muchos restos de animales. Enrique estaba a la vez asustado y maravillado: le parecía estar paseándose por los pórticos del palacio interior de la tierra. De repente se sintió muy lejos del cielo y de la vida de los hombres, como si aquellas salas espaciosas y oscuras pertenecieran a un extraño reino subterráneo. "¿Quién podría sospechar - se decía- que bajo nuestros pies se moviera todo un mundo dotado de una inmensa vida? ¿Quién hubiera pensado jamás que en el interior de la tierra, e impulsados por el oscuro fuego de su seno, unos gérmenes desconocidos hubieran podido desplegar su ser hasta llegar a tomar formas gigantescas y sorprendentes? ¿No podría ser que en aquellos remotos tiempos estos pavorosos forasteros, acosados por el frío, hubieran salido de estas cavernas y hubieran aparecido entre los hombres? [...]. Estos huesos, ¿son huellas de la marcha de estos monstruos hacia la superficie de la tierra, o de su huida hacia las profundidades?".


...Y continúa relatándonos:

"Después de buscar un poco vieron en un ángulo de la pared de la derecha un pasadizo que bajaba: las pisadas parecían indicarles que debían seguir por aquel camino. Muy pronto les pareció advertir una claridad que iba aumentando conforme iban descendiendo. Se abrió una gran cavidad abovedada, más grande todavía que las otras dos que habían encontrado, en cuya pared del fondo vieron una figura humana: estaba sentado detrás de una mesa de piedra, sobre la que había un gran libro; tenía al lado una linterna, y parecía estar leyendo."

Exploración de la Caverna del Eremita (Primera Parte, La Espera, V)

 

Sorpresivamente, aquí hace su aparición otro importante maestro iniciador. El Eremita es el hombre que se aparta de las tribulaciones del mundo en la soledad de una gruta para vivir sencillamente, ocupado en el estudio, la meditación y el trabajo manual con el que se gana la vida. Sin embargo, como él mismo previene a sus visitantes...

 

"No creáis que porque me encontráis aquí en estas soledades sea yo un enemigo de los hombres. No he huido del mundo; sólo he buscado un lugar tranquilo para poder entregarme a mis meditaciones"

 

novalis4Para el poeta, la oscura caverna, al igual que la noche, se transforma también en un espacio de silencio donde encontrar paz, serenidad interior y realización espiritual. Siguiendo el relato, pronto el anciano y sus acompañantes caen en la cuenta, - por la armadura colgada en la pared, y una inscripción en la losa de piedra que corona la mesa - que el eremita es nada menos que el conde de Hohenzollern, antiguo guerrero y príncipe:

 

"Desde que vivo en esta cueva -prosiguió el eremita- he aprendido a meditar más sobre los tiempos pasados. No sabría cómo explicaros el encanto que para mí tienen estas meditaciones: podéis creer que no me cuesta nada imaginar el amor que los mineros han de tener por su oficio. Cuando contemplo esta cantidad de huesos que se encuentran por todas partes en estas cuevas, todos ellos extraños y procedentes de remotas épocas; cuando pienso en los tiempos salvajes en que estos extraños monstruos, acosados tal vez por el miedo, penetraban en estas cuevas, en apretadas manadas, para venir luego a morir en ellas; cuando me remonto a los tiempos en que se formaban estas cuevas y en los inmensos océanos que cubrían la tierra, me veo a mí mismo como un sueño del futuro, como un hijo de la paz eterna. ¡Qué tranquila y pacífica, qué suave y clara es la naturaleza que vemos hoy en comparación con la de aquellos tiempos violentos y enormes!"

Comentarios del eremita (Primera Parte, La Espera, V)

 

El encuentro con el eremita, significará para Enrique su iniciación en la Historia de la Tierra y de los hombres del mismo modo que el minero lo es en los escondidos secretos de la Naturaleza. Cuando, - tras despedirse efusivamente del ermitaño -, salga de la cueva, el joven ya no será el mismo: estos dos grandes maestros habrán moldeado para siempre sus pensamientos y sus sentimientos:

 

novalisbueste"Enrique y los mercaderes habían escuchado con atención las palabras del eremita. El primero sentía nuevos cambios, nuevos movimientos en su espíritu, tan lleno de presagios. Muchas de las palabras y de los pensamientos de aquel anciano habían caído en su interior como una semilla vivificadora que le sacaba del angosto recinto de sus pocos años y, en un momento, le levantaban a las alturas del mundo. Aquellas horas que acababa de vivir le parecían largos años: estaba convencido de que nunca había sentido ni pensado de otra manera."

 

El relato continúa con nuevos personajes y experiencias, pero nosotros lo dejaremos aquí. En el verano de 1800, hallándose en Dresde, le sobrevino a Novalis una hemoptisis, de la que no pudo sobreponerse. En Marzo del año siguiente, moría en la casa paterna de Weissenfels,... Enrique de Ofterdingen quedó interrumpido para siempre.
  

 

 Enlaces:

 

Share it
pinterest