Lo duro es la vida día a día, la espeleo es una opción

Cuadernos de opinión Lunes, 21 Enero 2008 12:12

 

 

La espeleo es dura y a veces mortal. La vida también lo es, en realidad es mucho más, pues no podemos evitarla y siempre acaba en muerte. A la espeleo sí. Podemos dejar de hacer espeleo cuando queramos e incluso podemos ignorar su existencia, pues es una opción totalmente nuestra, como otras muchas más. También podemos evitar vivir, pero esa es otra alternativa que ni voy a plantear.

En realidad, la espeleo tanto deportiva como científica, es tan dura como nosotros, los espeleólogos, queramos hacerla al dedicarle tiempo, esfuerzo, medios técnicos y económicos que consideremos oportunos o adecuados, ilusión y pasión. Sobre todo pasión, como todo en esta vida. Pero es algo voluntario: Cuando queramos, sobre la marcha, por cualquier motivo y sin que nadie pueda reprocharnos nada salvo raras excepciones, podemos cambiar los planes, los objetivos y la actividad sin que pase nada. Porque hay más días que longanizas y lo que no se haga hoy se hará en otra ocasión. Lo mismo pasa cuando se tiene que cambiar todo porque las circunstancias lo exijan.

Es una actividad sin ánimo de lucro, por lo menos en principio. Solo se busca la satisfacción personal, la relación humana en un ambiente hostil y la superación de las propias fobias. En pocas palabras: Es nuestra vida, nuestro tiempo y nuestro dinero y podemos hacer lo que queramos con ellos.

Pero como esta actividad no se debe hacer en solitario y menos a ciertos niveles, tenemos que practicarla formando parte de un equipo o grupo más o menos numeroso. Y es ahí donde puede haber autentica dureza por muchos motivos individuales y de grupo. Por comunicación, convivencia, egoísmo, intereses y muchos factores más. Pues no somos islas, formamos parte de un conjunto y, en ciertas actividades humanas o triunfa o fracasa el conjunto. En muchos casos, el fracaso individual suele ser el fracaso del conjunto aunque no lo parezca. Pero todo esto es algo totalmente evitable, dejas de hacer espeleo o la actividad que te resulte tan dura, y problema solucionado.

En realidad, lo que es dura es la vida y de ahí si que no hay escape. La vida es dura con su binomio acción-reacción y con las múltiples variaciones racionales o irracionales que esta tiene. Es muy dura la relación del trabajo, de la familia, de los amigos, la convivencia, los problemas económicos, la educación de los hijos, el cruzar la calle, las noticias nacionales e internacionales, la comunidad de vecinos, los problemas de los amigos íntimos, el tercer mundo, el terrorismo, la droga y muchos más, si es que te los tomas en serio.

 Es durísimo el miedo y el heroísmo, la duda y la certidumbre, los silencios y los aplausos, los comentarios y las palabras innecesariamente agrias, que osen sostener tu mirada y que no se atrevan a mirarte a los ojos, las sensaciones y los sentimientos. En fin, todo. Hasta lo más agradable tiene su lado duro, que más pronto o más tarde salta, y lo hace en el peor momento y cuando más daño puede hacer al individuo o al conjunto tanto físicamente como psíquicamente. Aquí se hace realidad el dicho de que cada moneda tiene una cara, una cruz y un canto.

Y de estos pequeños o grandes dramas, que pueden ser enormes y demoledores, se desarrollan en las mentes de los que nos rodean, y afectan a sus cuerpos y a sus espíritus. Y no tenemos o no queremos tener noción de ellos, porque ya tenemos bastante con lo nuestro. Y nos olvidamos que lo nuestro es lo de todos, de alguna manera, o debería serlo. Y tal vez si lo fuera, esta vida no seria tan dura. Tal vez tengamos lo que nos merecemos. Esto es muy duro, pero siempre nos quedará París. Perdón, quería decir la espeleología.

 

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