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La espeleología mucho más que un deporte

Cuadernos de opinión Jueves, 21 Febrero 2008 11:07

 


la-espeleologia-mucho-mas-que-un-deporteEn otro articulo publicado con anterioridad en el que “sin animo de ofender” exponía y consideraba la práctica de la espeleología como mucho más que un deporte, ya que a mi entender ésta abarca un amplio abanico de posibilidades como campo de exploración y para el desarrollo científico.  Cada cual es muy libre de escoger el camino de la competición si es lo que le gusta, pero tal y como está actualmente enfocada no la encuentro adecuada  de cara a una formación completa de futuros espeleólogos.

 

Quisiera dejar al margen la espeleología de investigación  y exploración y entrar en otro aspecto importante y fundamental de esta actividad frente a la competición: La manera de entender la espeleología, como forma de vida, o incluso de mantener un buen estado de salud psicosocial, más allá del ámbito deportivo y de competición. Esto unido al importante aspecto socializante de esta actividad, es un buen punto de partida para enfocar este artículo.

El grupo, la sociedad, han sido elementos importantes en el desarrollo del ser humano. El hombre se ha asociado, desde el comienzo de los tiempos, para convivir, para cazar, para protegerse. Podemos considerar que el grupo y la sociedad son los estados naturales de interrelación del ser humano. La práctica de la espeleología nos devuelve a épocas pretéritas como seres homínidos. Sin lugar a dudas así lo sentimos, y aquí posiblemente radique una de las bases para hacer de esta actividad algo tan especial.

Frente a un mundo competitivo y cambiante la espeleología grupal  se presenta como la necesidad que todos experimentamos de sentirnos bien con nosotros mismos y de compartir ese bienestar. Nos conocemos mejor y nos estimamos más.  La capacidad de colaborar en equipo, de ser benevolentes y tolerantes, de tener unas relaciones respetuosas y justas al tiempo que gratificantes es fruto de una actividad grupal adecuada y dirigida a un objetivo común. La ayuda entre los miembros del equipo, el acomodar el nivel del grupo, donde lo importante es llegar todos bien y disfrutar, crean vínculos de amistad, que en muchos casos resultan ser amistades de por vida. El aspecto social, a mi entender está plenamente representado.

La actividad de la espeleología por naturaleza tiene unos principios fundamentales donde no existe la competitividad y si la cooperación. Se habla, se practica y se fomenta la espeleología competitiva, de ser el más rápido, a ver quien llega antes, pero nadie que yo sepa, ha destacado en la existencia de la misma competición a la espeleología como deporte de alta cooperación y la importancia de darle un lugar destacado en la misma. Ya que existe ¿Por qué no hacerla más acorde a la realidad y fomentar hábitos necesarios y fundamentales para su puesta en práctica?

Lo cierto es que en este deporte mucho mas allá de la burocracia necesaria para su desarrollo y sus éxitos, así como mas allá de la coordinación, motriz o mental en su practica, es condición necesaria un elevado espíritu de apoyo y ayuda mutuos, una colaboración reciproca, en fin una construcción conjunta de un clima de confianza mutua y corresponsabilidad entre todos los participantes.

En ninguna competición tiene cabida lo que hemos visto. La competición es una opción personal y muy respetable, pero no fomenta ninguno de estos valores, el éxito se mide en medallas y en décimas de segundos, no ves a un compañero sino a un rival. La rivalidad lleva a peleas, discusiones y trampas propias de los deportes de competición. La competición en muchos casos causa ansiedad y pensamientos negativos,  dándole demasiada importancia a la victoria y no alcanzando a ver más allá de la propia competición. Difícilmente el competidor sea capaz de disociar ese elemento de rivalidad cuando coincida con un “rival de carrera” en una actividad con otro enfoque y objetivos.

A mi entender y al margen de lo expuesto se está cometiendo otro grave error.

En ningún caso la competición debe plantearse a unas edades donde otra serie de experiencias, de tipo lúdico, de maduración, o social vinculadas a la práctica de la espeleología tienen una importancia mucho mayor. Los hábitos que se inculcan a edades tempranas, suelen tener una repercusión final, y probablemente las futuras generaciones de espeleólogos sean más competitivas y pierdan ese sentido de cooperación y colaboración  grupal que es un pilar fundamental para la práctica de esta actividad. 

¡Está por ver y ojala me equivoque!  


¿Mereces esto? ¿Me darías algo tan preciado como tu tiempo?
Mejor dejemos de lado el “qué hace” uno por el otro, simplemente entreguemos por el placer de compartir,
de vivir y sonreír juntos, como en pequeños fragmentos de segundos que en un soplido desaparecen
y  dejan airoso al ganador de haber formado parte de él. 

-
Al lado del camino-

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