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Egocentrismo espeleológico

Cuadernos de opinión Domingo, 27 Enero 2008 18:36

 

 

Egocentrismo espeleologico vanidoso¡Ah! ¡Un admirador viene a visitarme! -Gritó el vanidoso al divisar a lo lejos al principito.

Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
-¡Buenos días! -dijo el principito-. ¡Qué sombrero tan raro tiene!
-Es para saludar a los que me aclaman -respondió el vanidoso. Desgraciadamente nunca pasa nadie por aquí.
-¿Ah, sí? -preguntó sin comprender el principito.
-Golpea tus manos una contra otra -le aconsejó el vanidoso.
El principito aplaudió y el vanidoso le saludó modestamente levantando el sombrero.
"Esto parece más divertido que la visita al rey", se dijo para sí el principito, que continuó aplaudiendo mientras el vanidoso volvía a saludarle quitándose el sombrero.
A los cinco minutos el principito se cansó con la monotonía de aquel juego.
-¿Qué hay que hacer para que el sombrero se caiga? -preguntó el principito.

Pero el vanidoso no le oyó. Los vanidosos sólo oyen las alabanzas.

-¿Tú me admiras mucho, verdad? -preguntó el vanidoso al principito.

-¿Qué significa admirar?

-Admirar significa reconocer que yo soy el hombre más bello, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente del planeta.

-¡Si tú estás solo en tu planeta!

-¡Hazme ese favor, admírame de todas maneras!

-¡Bueno! Te admiro -dijo el principito encogiéndose de hombros-, pero ¿para qué te sirve?

Y el principito se marchó.

"Decididamente, las personas grandes son muy extrañas", se decía para sí el principito durante su viaje.

   
Uno de los problemas de la sociedad actual es la pérdida de ideología y la sustitución de la misma por conceptos de identidad, esto favorece la aparición de personajes  rancios a los que ahora vemos como protagonistas de mamarrachadas varias.

Esta forma de entender la espeleologia desde el prisma de la identidad y sin base ninguna parece que gana adeptos día a día, hay adultos que no superan nunca la fase de exhibicionismo propia de la infancia y quieren hacer siempre de la mirada ajena un espejo de su autoimagen.

La tendencia al exhibicionismo es un síntoma de inmadurez. Él sólo se ve en la mirada del otro y necesita ser visto, deslumbrar con sus mediocres hazañas y llamar la atención ante todo, siempre quiere sorprender, ocupar todos los espacios, contemplarse a sí mismo en el altar erigido por sus gestos espectaculares.  No quiere ser sólo contemplado y adorado por los otros, insiste en ser simultáneamente objeto venerado por la mirada ajena y por la suya propia. Todas sus motivaciones comienzan y terminan en su ego.

En suma, el espeleólogo egocéntrico no se admite como uno entre los demás. Todos, quiéranlo o no, estamos obligados a contemplar su venerable figura y sus "increíbles proezas".

El egocentrismo debería quedar en una etapa normal del desarrollo que el niño debe superar para convivir y ser feliz, pero frenar ahí... y no seguir toda la vida.

La espeleologia se ha distinguido de otras actividades por su modestia. Al desarrollarse en un entorno de dificil acceso, encierra un halo de misterio y sosiego que muchos buscamos, el espeleologo por naturaleza ha huido del espectaculo y del excibicionismo

Si ya sabemos que eres el mejor...
el mas rápido...
el mas sufridor...
y el más autentico... pero no lo digas!!

Cállate, no salgas tanto en las fotos, y no le quites protagonismo a las cuevas, porque eres realmente insignificante, al lado de la más pequeña de las formaciones.

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